Qué complicado es, sin duda, el querer solucionar un problema y negociar pensando en ganar una posición o interés en particular, en vez de hacerlo buscando el bien común. Así es como demócratas y republicanos han enfrentado el precipicio fiscal en Estados Unidos, logrando que las negociaciones, a escasas semanas de que ese país caiga por el precipicio, se encuentren estancadas.

Y es que nadie cede en sus posiciones. Por un lado, el presidente Barack Obama y los demócratas insisten en que se requiere asegurar mayores ingresos en Estados Unidos a través del incremento en la tasa impositiva de los más ricos, definidos como aquellos que tienen ingresos anuales superiores a 250,000 dólares, para cobrarles una tasa de 39.6%, mientras que los republicanos muestran su desacuerdo a esta medida e insisten en la reducción del gasto como posible solución, recortando el presupuesto a programas impulsados por Obama como el MediCare, y de ahí nadie se mueve.

Alguien va a tener que mostrar algo de flexibilidad si se quiere llegar a algún tipo de acuerdo. La pregunta es quién, porque, hasta este momento, el líder republicano Boehner ha hecho declaraciones que han tratado de señalar al presidente Obama como inflexible, mientras que los demócratas en voz de la líder de la minoría, Nancy Pelosi, dice que no se trata sobre el valor de la tasa impositiva, sino de asegurar los suficientes ingresos para el gobierno estadounidense, y hasta este momento, solamente la de 39.6% es la que cumple el cometido.

Para agregarle sazón al asunto, el viernes pasado se publicaron los datos de desempleo y la nómina no agrícola que mostraron un incremento en la generación de empleos por encima de lo esperado en noviembre y una reducción en la tasa de desempleo para ubicarla en 7.7%, el menor nivel desde diciembre del 2008, lo que hizo que los mercados se fueran con la finta y simplemente festejaran.

Pero la fea realidad es que el Departamento del Trabajo revisó a la baja la creación de empleos para septiembre y octubre, restándole 49,000 puestos de trabajo al total del 2012, mientras que el Departamento del Trabajo sólo considera desempleadas a las personas que han buscado trabajo en las cuatro últimas semanas, por lo tanto, la tasa de desempleo disminuyo en noviembre no porque haya más empleo, sino porque mucha gente se salió ya de la fuerza laboral.

Así, se considera que 12 millones de personas se encuentran desempleadas al mes de noviembre, y que de los 8.8 millones de empleos perdidos desde que se iniciara la crisis, hacen falta por recuperar alrededor de unos 4.2 millones. Según varios economistas, al paso que vamos, la Unión Americana tardará unos 10 años más en alcanzar los niveles de empleo precrisis.

Mientras los políticos siguen en el blablá, la gente de a pie la está pasando mal.

Por lo pronto, las cosas se siguen complicando en Europa ya que el BCE revisó a la baja las expectativas de crecimiento en la zona euro mientras que el país más sólido de la Unión Europea, Alemania, presentó una fuerte caída en su dato de producción industrial mensual de 2.6%, el cual fue acompañado de la revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento económico para el 2012 y el 2013 por parte de su banco central, el viernes pasado.

Con todo lo anterior, los mercados siguieron trepados en la montaña rusa por la volatilidad que ha generado la incertidumbre de que se pueda llegar a un acuerdo sobre el precipicio fiscal en Estados Unidos y la recesión que se vive en la Unión Europea, haciendo que los mercados de futuros en commodities se pintaran de rojo.

No les quepa la menor duda que toda esta situación tendrá impacto en México. ¿Ustedes ya tomaron coberturas?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: [email protected]