Gracias a una estrategia de cautela aplicada por las autoridades del Banco de México y la Secretaría de Hacienda, México presenta un buen look dentro de la muestra de países emergentes. No obstante, no está desconectado de las tendencias globales, por ende el segundo semestre de este año puede ser decepcionante y acabar con los discursos triunfalistas relacionados con la recuperación.

Al iniciar el año, las autoridades decidieron no modificar las tasas de interés, a pesar de una burbuja de inflación inducida por el mismo gobierno.

Asimismo, adoptaron una estrategia de acumulación de reservas internacionales; así como de colocación de grandes cantidades de deuda en dólares a plazos largos. Al mismo tiempo, repitieron la operación de aseguramiento del precio de venta del petróleo.

Estas acciones, añadidas a un déficit fiscal muy bajo en comparación con los brutales desequilibrios en la mayoría de los países desarrollados, hicieron a México un país atractivo para las inversiones especulativas. La atracción tenía que estar acompañada de una recuperación económica, misma que tomó forma en cuanto la industria estadounidense repuntó con fuerza en el segundo semestre del 2009.

El repunte se ha reflejado en México en un alza relevante de la producción industrial y las exportaciones manufactureras; así como en una recuperación de los empleos perdidos en esos rubros. La industria puntal en este fenómeno fue sin lugar a dudas la automotriz, que representa cerca de 25% de las ventas no petroleras al exterior.

A pesar de ello, el buen look de México y la recuperación industrial no han conseguido generar una recuperación relevante en la demanda interna. El consumo en México se ha mantenido reprimido por el impacto de la inflación de inicio de año, el exceso de capacidad no utilizada, la ausencia de crédito y el aún elevado nivel de desempleo. En resumen, México se recuperó principalmente gracias a la dinámica de la industria estadounidense.

Nos preocupa que la historia del segundo semestre sea contraria. Los datos económicos en Estados Unidos para mayo y junio describen una desaceleración en el crecimiento.

Varias corredurías están corrigiendo sus estimados de crecimiento para el resto del 2010 y para el 2011. En el sector industrial, la caída del índice de percepción de los gerentes de compras (ISM, por su sigla en inglés), augura una etapa de menor dinámica en el sector.

Más preocupante es que la cifra de ventas de coches en América del Norte parece estancarse. El estimado en el consenso entre los analistas del sector para la venta de unidades en el año se corrige de 11.9 millones a un número cercano a los 11 millones. El número está aún muy lejos de los 16.8 millones anuales que en promedio se vendieron entre el 2000 y el 2007.

Si las ventas de coches se estancan por la falta de poder adquisitivo de los consumidores y los inventarios crecen: la producción de coches puede disminuir su dinámica y eso afectaría mucho al crecimiento de México. Hasta ahora fuimos muy dependientes de este factor y hemos hecho poco para tener otras fuentes de crecimiento.

La guerra contra el narco, la escalada de la violencia y los desencuentros en el terreno político nos preocupan a todos; pero nos parece que los nervios de los inversionistas tienen más que ver con el freno en el crecimiento que amenaza con aparecer. Los discursos sobre la recuperación de empleos y el rumbo positivo podrían tener que guardarse dentro de pocos meses.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Análisis de Invex. [email protected]