Queridos amigos, desde hace algún tiempo les hemos informado en este mismo espacio sobre la enorme burbuja que se ha venido generando en el precio de las materias primas o commodities, donde los granos, los metales, los energéticos y los precios del algodón y el café se destaparon a las nubes. También, en varias ocasiones nos preguntamos hasta dónde y hasta cuándo los veríamos subir.

Pues bien, la primera semana de mayo parece que se armó el zafarrancho y finalmente vimos a todos estos productos, literalmente, desplomarse.

Así, en el mercado de futuros al plazo inmediato pudimos apreciar cómo las pantallas se pintaban de rojo y el precio del petróleo WTI descendía por debajo de los 100 dólares por barril para ubicarse al cierre de la semana en los 97.18 dólares, precio no visto desde el pasado 15 de marzo, con una pérdida semanal de casi 15% mientras que el gas natural retrocedió 9.70 por ciento.

Los granos no se quedaron fuera. Vimos al maíz que cotiza en Chicago perder en sólo en una semana 9.45%, mientras que el trigo descendió 5.82 por ciento.

Por su parte, la soya perdió 4.87% en la semana. Para concluir con los productos agropecuarios, cabe destacar la enorme caída del algodón, que ya suma una pérdida de 25.51% desde el pasado 6 de abril, mientras que el café perdió 5.76% en sólo cuatro sesiones.

El oro se desplomó 4.24% para ubicarse en Nueva York en niveles de 1,491 dólares por onza, mientras que la plata registraba su mayor descenso en 36 años al perder en una sola semana más de 28 por ciento.

Pero no los quiero aburrir con más números, creo que mi punto quedó claro: las materias primas simplemente se desbarrancaron.

Lo interesante sería saber por qué.

Según diversos analistas, las fuertes bajas se atribuyen a la fortaleza que el dólar mostró frente a las principales divisas a lo largo de la semana, tras darse a conocer el triunfo de los estadounidenses en su lucha contra el terrorismo con la muerte de Osama Bin Laden, razón por la cual sus productos encarecen y esto genera una menor demanda, mayores inventarios y, por ende, caída de precios.

Pero, ¿no EU es el principal consumidor de petróleo en el mundo y esto les habría permitido incrementar la demanda de energéticos? ¿Acaso no preocupó a todos la venganza que se podría generar por los aliados de Bin Laden tras el operativo estadounidense? ¿Acaso no son alcistas todas estas noticias?

Si el oro y, en general, los metales son el refugio natural ante la fuerte volatilidad de los mercados, ¿por qué ante toda la incertidumbre que se vivió a lo largo de la semana por resultados trimestrales realmente malos de varias empresas, por datos económicos que nos hablan aún de crisis, los metales se desplomaron y los inversionistas se retiraron fuerte de sus posiciones?

Es importante decir que tras datos de empleo sorpresivamente malos vistos el jueves pasado, el viernes se hizo la luz. Resulta que en abril se generaron 244,000 empleos, hecho que lleno de optimismo a los mercados.

Desde mi punto de vista, la situación económica a nivel global simplemente se ha venido deteriorando: la generación de empleo, el crecimiento económico y los enormes déficit fiscales siguen a la orden del día y los inversionistas simplemente decidieron sacar la aguja y picar la burbuja que ellos mismos han generado para tomar utilidades.

Hasta cuándo y hasta dónde bajarán, nadie lo sabe. Lo que sí es cierto es que lo único seguro es ¡tomar coberturas!

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es [email protected]