Luego de fuertes crecimientos, el mercado global de bonos verdes se enfrenta a grandes obstáculos en medio de la pandemia del Covid-19, que trajo graves consecuencias económicas en el mundo.

La emisión de este tipo de deuda disminuyó drásticamente en marzo de este año y la tendencia a la baja continuó en abril; para el resto del 2020 las perspectivas se mantienen conservadoras.

La agencia calificadora de riesgo  crediticio Moody’s Investor Service, cambio su expectativa y ante la devastadora situación pandémica espera que la colocación de deuda verde lleguen a ser de entre 175,000 millones a 225,000 millones de dólares este año. Dicho monto es mucho más bajo que lo estimado a principios de este año, de 300,000 millones de dólares.

La desaceleración en estos recientes meses en la emisión de papeles verdes ha sido explicada, en parte, por “el reequilibrio del mercado de bonos sostenibles hacia la deuda social”, como lo explica en un análisis Agnès Gourc, codirectora de Mercados de Finanzas Sostenibles de BNP Paribas.

Coyuntura

Pero este revés es solo temporal. Especialistas opinan que el mercado de bonos sociales continúe en la senda del crecimiento, el interés de los inversionistas en los bonos verdes  es  alto porque la crisis climática se mantiene como un problema apremiante.

Durante el primer trimestre de este año lo emitido en este mercado ascendió a 34,800 millones de dólares, según la organización internacional sin fines de lucro, Climate Bonds Initiative, pero estos recursos están muy por debajo de los 52,400 millones de dólares registrados en el mismo periodo del 2019.

Marzo fue un mes crítico, pues ha sido el volumen de emisión mensual más bajo desde diciembre de 2015. En dicho mes solo hubo ofertas mundiales por un total de 3,600 millones de dólares, luego de que el mercado comenzó bien en enero y febrero, con recursos colocados por 15,200 y 16,000 millones de dólares colocados, respectivamente.

“Los bonos verdes han sufrido un revés debido a que los inversionistas rechazaron los mercados de deuda en medio de la pandemia de coronavirus, pero la demanda a largo plazo reanudará su tendencia al alza a medida que el mercado aproveche los bonos para sus precios preferenciales, los emisores mantengan sus proyectos de cambio climático y los gobiernos usen el instrumento para impulsar las economías”, destacó Jennifer Laidlaw, especialista de S&P Global Market Intelligence.

“La crisis de Covid-19 tiene un impacto devastador y habrá un largo camino hacia la recuperación. Es un duro refuerzo de la importancia de mitigar los riesgos y desarrollar la resiliencia, particularmente la resiliencia climática y la sostenibilidad en los planes de recuperación económica y financiera. Hemos visto un lado positivo en la crisis, con crecientes voces mundiales que piden planes ecológicos y gobiernos para dirigir la política hacia una recuperación ecológica”, dijo Sean Kidney, CEO de Climate Bonds Initiative.

Agnès Gourc añadió que los bonos verdes, que es deuda que financia proyectos como parques eólicos o energía solar, han crecido los últimos ocho años, de prácticamente nada en 2012 a 257,500 millones de dólares en 2019, según cifras de  Climate Bonds Iniciative, que promueve la inversión verde.

La pandemia del Covid-19 está alterando el panorama económico y financiero porque el aumento de las tasas de mortalidad está centrando la atención en la inyección de recursos de los sistemas de salud, mientras que ante los cierres forzados, las empresas enfrentan restricciones de liquidez y presiones sobre su viabilidad a largo plazo.

“Queda por ver cómo se desarrolla exactamente este reequilibrio entre los bonos sociales y los bonos verdes. Se debe esperar que el cambio climático siga siendo prioritario en la agenda política, con un continuo apoyo de los inversores a los bonos verdes”, según la especialista de BN Paribas.

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