S&P Global Ratings ha puesto en marcha herramienta Evaluación Verde Green Evaluation que medirá los efectos reales ambientales o sustentables de proyectos financiados a través de diferentes instrumentos, incluyendo bonos verdes, carteras de crédito bancario o estructuras de capital.

La metodología es independiente de una calificación crediticia tradicional y será aplicable a un amplio universo de proyectos o iniciativas alrededor del mundo, enfocados en aspectos de energía renovable, eficiencia energética, agua, transporte verde, construcción ecológica, proyectos de combustible fósil y plantas nucleares.

En la Evaluación Verde se tocan cuatro aspectos fundamentales: la transparencia sobre cómo se reporta el uso de los recursos; el gobierno corporativo respecto a cómo se manejan estos recursos, los beneficios de mitigación, adaptación y reducción en emisiones de carbono así como la disminución de los daños financieros y no financieros en que resultan estos proyectos , explicó José Coballasi, analista crediticio de S&P Global Ratings.

Green Evaluation está alineada con los principios de bonos verdes aceptados por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales. En cada proyecto se medirá su impacto medioambiental en la región y su probable nivel de resistencia ante desastres naturales durante su vida. Será aplicable a diferentes instrumentos financieros, incluyendo acciones, bonos, préstamos y titulizaciones.

Queríamos responder a la sólida demanda del mercado por clasificaciones que consistentemente miden el riesgo climático y el impacto ambiental y la investigación que proporciona información útil , dijo Michael Wilkins, director general y responsable de Investigación de Riesgos Ambientales y Climáticos de la firma global.

Mayor transparencia

S&P indicó en un documento que la herramienta proporcionará a los inversionistas el nivel de transparencia de información con reconocimiento mundial para identificar fácilmente proyectos de alta calidad ambiental para una mejor tomar decisiones.

Para la firma global, la transparencia, gobernabilidad y credibilidad son esenciales para asignar valor ambiental a las inversiones verdes; no obstante, todavía hace falta estandarizar principios que sean universalmente aceptados sobre lo que sea considerado un proyecto verde. Coballasi explicó que las necesidades de financiamiento para atender los temas relativos al medio ambiente son enormes. Tan sólo los bonos verdes son un mercado que tiene un margen muy amplio para crecer, es una modalidad de financiamiento que es relativamente nueva no solamente en México sino en todo el mundo.

Mercado en crecimiento

Según se estima en el Informe de Síntesis de las Finanzas Verdes del G-20 se necesitan inversiones de 90,000 millones de dólares en los próximos 15 años para alcanzar los objetivos mundiales de desarrollo sostenible y clima.

Los bonos verdes etiquetados están creciendo en volumen, pero a pesar del buen desempeño de las emisiones año tras año, el mercado aún es relativamente pequeño, representando sólo 1.4% del mercado global de renta fija mundial.

En el 2016, la emisión de estos instrumentos se duplicó en comparación con el 2015, al alcanzar un monto de 81,000 millones de dólares, impulsado por la negociación del Acuerdo de París, el aumento de las iniciativas nacionales para establecer principios de bonos ecológicos y la fuerte emisión de China.

judith.santiago@eleconomista.mx