Los precios del petróleo retrocedieron nuevamente en Nueva York, por tercera sesión consecutiva, bajo los 75 dólares, presionados por la acumulación de reservas en Estados Unidos y temores sobre la economía de la zona euro, pero el Brent se mantuvo sobre los 80 dólares.

En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (WTI) para entrega en junio terminó en 74.40 dólares, en descenso de 1.25 dólares en relación al miércoles.

En sesión, el barril de WTI cayó hasta 73.62 dólares, su piso desde el 12 de febrero.

En el InterContinentalExchange de Londres, el barril de Brent del mar del Norte perdió 1.09 dólares a 80.11.

"La presión a la baja se mantuvo prácticamente durante toda la semana. La dinámica consistió en deshacerse del contrato para entrega en junio (la más próxima, ndlr) principalmente a causa del elevado nivel de los stocks en Cushing", la mayor terminal petrolera de Estados Unidos, sntz, de BNP Paribas.

Con 37 millones de barriles, esas reservas se acercan a la capacidad máxima del terminal, punto de llegada de los contratos petroleros del Nymex.

Ante la incapacidad para encontrar un lugar para almacenar el crudo, los inversores deben venderlo a precio de liquidación.

"Las distorsiones se mantienen", subrayó Amrita Sen, de Barclays Capital, haciendo del contrato de junio "un único reflejo de las condiciones en el Mediooeste estadounidense".

El contrato para entrega en julio cerró a 78.92 dólares. El Brent, generalmente más barato porque es menos refinado que el WTI se negociaba con una prima de cerca de 6 dólares sobre el crudo texano.

En ese marco, los persistentes temores sobre las economías de la eurozona contribuían al clima negativo en el mercado petrolero. La divisa única europea se replegó nuevamente este jueves, bajo 1.26 dólares.

En tres sesiones, el WTI abandonó 2.40 dólares, eclipsando ampliamente el salto registrado el lunes de 1.69 dólares en medio del optimismo generado por la aprobación del plan de emergencia por parte de la Unión Europea para enfrentar la crisis presupuestaria.

RDS