Los mercados financieros siguen mostrando una alta volatilidad e incertidumbre como resultado de la situación económica en España. El gobierno de ese país ha manifestado su negativa a pedir un rescate financiero, argumentando que se han hecho los cambios necesarios y que la economía se enfila paulatinamente a hacia una recuperación.

Pero no todos piensan igual. El propio Banco Central Europeo (BCE) ha instado a España a solicitar con carácter de urgente un rescate al Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) antes de que las tensiones en los mercados globales lleguen a un nivel tal que hagan colapsar la ya de por sí endeble economía española.

Internamente, las cosas no son muy diferentes, toda vez que los agentes económicos en España cada vez creen menos en el futuro.

De acuerdo con el Índice de Sentimiento del Consumidor 2012, elaborado por la firma EPSI Rating Spain, la confianza de los consumidores españoles ha descendido drásticamente a lo largo del año hasta su nivel más bajo de los últimos 13 años.

Un análisis más detallado de dicho índice arroja que el sentimiento de los españoles respecto de la economía nacional y su situación económica personal se ha deteriorado notablemente y que los consumidores se muestran mucho menos optimistas que hace un año.

Esta caída en la confianza de los consumidores se encuentra correlacionada con el pobre desempeño del PIB en el año. Recientemente, el Ministro español de Economía indicó que la ésta registrará una contracción de alrededor de 0.45% en el tercer trimestre, cifra similar a la que se presentó en el trimestre previo (0.4 por ciento).

Asociado a una menor actividad productiva en España, el desempleo se ha disparado a niveles históricamente altos. Se estima que en el tercer trimestre la tasa aumente a 25.13%, con lo que el número total de desempleados marcará un nuevo récord de 5.8 millones.

Lo alarmante es que la tasa de desempleo juvenil, la que se presenta en el rango de entre 15 y 24 años, asciende a más de 50%, lo que explica las movilizaciones, huelgas y el profundo descontento social.

Para el 2013, el panorama se presenta igualmente complicado con una nueva contracción económica.

De acuerdo con el Banco Central de España, la caída del PIB para el próximo año será de sólo 0.5%, esta predicción parece demasiado optimista y la mayor parte de los organismos financieros internacionales no la comparte.

El Fondo Monetario Internacional estima un contracción de 1.5% del PIB para el próximo año, lo que amenazaría, entre otras cosas, la meta de déficit fiscal de 6.3% comprometida para finales de este.

El empeoramiento del marco macroeconómico de España y la posibilidad de que no se logren las metas podrían derivar en nuevos ajustes fiscales y más presión social. El entorno se ha venido complicando y esto ha impactado a los mercados financieros de ese país.

La calificadora Standard and Poor’s recortó la calificación de la deuda soberana de España en dos escalones de BBB+ a BBB- , apenas a un escalón de la categoría de bonos chatarra. El principal argumento para esta rebaja fueron los crecientes riesgos que enfrentan las finanzas públicas.

Otra de las razones de peso para recortar la nota de España es el aumento del desempleo y las limitaciones del gasto.

Hay que destacar que la perspectiva para la economía de España es negativa, reflejando el riesgo de que la recesión sea más profunda de lo esperado.

Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, mencionó en su libro El retorno de la economía de la depresión y la crisis de 2008 que después de una crisis, el gobierno tiene que dar todas las señales posibles de que todo está bajo control y que quienes toman las decisiones son personas responsables que comprenden la importancia de tratar correctamente a los inversionistas. Hace falta que España envíe esas señales.?

*Manuel Guzmán M. es director ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.