A juzgar por el comportamiento de las bolsas en el inicio del año, muchos deben pensar que los rendimientos extraordinarios vistos el año pasado podrían repetirse. A final de cuentas, nosotros mismos hemos advertido que las condiciones cambiarán poco ( El 2013, ¿cambio o transición? El Economista, 20 de diciembre del 2012). No obstante, para ser sensatos, hay que tomar en cuenta los factores que generaron el actual impulso a los mercados y la posibilidad de que se repitan.

El 2012 fue un año de rendimientos estupendos en las bolsas del mundo, los principales índices en Estados Unidos, Dow Jones, Standard & Poor’s 500 y Nasdaq registraron rendimientos de 7.26, 13.41 y 15.91%, respectivamente.

A pesar del desastre que prevaleció, buena parte del tiempo, en Europa, muchos índices bursátiles también registraron rendimientos de dos dígitos e incluso el Nikkei japonés se atrevió a tener un comportamiento favorable.

La historia en México fue espectacular. De no ser porque el precio la acción de América Móvil, que pesa 25% del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), descendió en el año -5.82%, el resultado de la Bolsa sería muy notorio. Hubo más de una docena de emisoras cuyos rendimientos fueron superiores a ¡80 por ciento!

Un simple vistazo a la historia de crecimiento y a la intensidad de los episodios de riesgo que hubo nos hace arquear las cejas; en general, el crecimiento disminuyó en el segundo semestre y hubo etapas muy críticas, en especial en España, Europa en general y también en Estados Unidos.

¿Qué fue lo que generó estos rendimientos? Nos cansamos de insistir en que la tendencia positiva de las bolsas, así como de otros activos de riesgo, tiene su origen en la postura de los bancos centrales, la excesiva liquidez que provocan y la ausencia de una alternativa interesante al haber tasas de interés prácticamente nulas en muchos lados.

Los inversionistas se olvidaron de la tendencia de crecimiento. Cuando los mercados se dispararon fue cuando hubo noticias relacionadas con la renovación de los impulsos monetarios.

Vea una gráfica. Sólo en enero del 2012 el rendimiento de los mismos índices fue de 3.4, 4.3 y 8.0%, respectivamente. El índice Dax de Alemania, nada más en ese mes, subió 9.5 por ciento. No le parece sorprendente, vea los resultados del primer trimestre: 8.14, 12.0 y 18.7% en aquellos tres; en Alemania: 17.8 por ciento.

Luego el crecimiento empeoró, España entró en crisis y la historia posterior ya la conocemos. Lo que revivió a los mercados y los volvió a mandar a las nubes fue que el Banco Central Europeo (BCE) cambiara de actitud y decidiera intervenir en los mercados de deuda; y que la Reserva Federal decidiera establecer otra ronda de inyección de liquidez (impresión de dinero), esta vez de una forma más agresiva. Agresividad que, por cierto, se encargó de reforzar a principios de diciembre.

Desde hace cuatro años, los mercados de capitales muestran rendimientos enormes. Éstos se han logrado con base en los empujones que les han dado los bancos centrales, principalmente la Fed, cada año.

En todo este periodo, ni el crecimiento ni el desempleo ni los niveles de excesivo endeudamiento se han reducido significativamente. Eso tampoco pasará en el 2013 si hacemos caso a los pronósticos, no sólo de los analistas, sino de las mismas autoridades.

Luego, entonces, para saber si podemos volver a tener rendimientos elevados, hay que establecer en el horizonte la posibilidad de nuevos empujones monetarios. En el caso de la Fed, ya que la postura ha quedado abierta para hacerlo si las cifras no responden. El BCE y en particular el Banco de Japón todavía pueden aportar algún intento. Por eso nadie se baja de las bolsas.?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

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