Creo que a nadie le cabe duda. No es la primera vez en los últimos cuatro años que vemos al tipo de cambio pegar un salto sorprendente. Es sin duda la variable de ajuste de nuestra economía.

De hecho, la cotización lleva un par de días en que ha presentado una disminución. En este breve espacio queremos recordarle cuales son los principales determinantes del movimiento del tipo de cambio para concluir que si bien habrá una baja, es probable que en lo que resta del año ésta no sea muy acentuada.

En varias oportunidades en este espacio hemos dicho que desde hace mucho tiempo el tipo de cambio dejó de ser un instrumento de política monetaria y se volvió un resultado. ¿De qué? De la trayectoria de crecimiento y estabilidad del país relativa a sus socios comerciales, principalmente Estados Unidos.

De este modo, llevamos más de una década de una trayectoria de semi-estabilidad en el tipo de cambio.

Este fenómeno tiene dos características: una es que los episodios de alza de la cotización han sido temporales, gracias al buen manejo de las finanzas del país y a la estructura de la cuenta corriente en la que no hacen falta dólares para su financiamiento.

Es así como hemos visto cuatro grandes saltos en el tipo de cambio en lo que va del siglo: en el 2003, en el 2009, en el segundo semestre del año pasado y en el último mes. En los tres primeros ha habido regresos a niveles inferiores de consideración.

La otra característica es que en todos estos episodios no ha habido una alteración de la trayectoria de la inflación, y por consecuencia de los niveles de las tasas de interés.

Los principales determinantes del tipo de cambio en toda esta época referida han sido dos: la perspectiva de crecimiento de la economía de Estados Unidos y la estabilidad en los mercados globales. Revise los datos y verá que, en los episodios que le menciono, ha habido alteraciones graves en estos rubros.

¿Por qué subió en mayo el tipo de cambio? Sencillo: la percepción de riesgo aumentó considerablemente por los problemas de la crisis en Europa y además se publicaron datos que describen una permanencia de la debilidad en la economía estadounidense.

Ayer, y en toda esta semana, mejoró el grado de miedo que había en los mercados, ello está haciendo que el tipo de cambio haya bajado de 14.50 pesos por dólar.

De darse noticias favorables con respecto a las elecciones en Grecia o al proceso de capitalización de la banca española es probable que los mercados adquieran un poco más de confianza. Ello haría descender más al tipo de cambio.

No obstante, el panorama sobre el crecimiento luce algo sombrío. No vemos que en Estados Unidos vuelva a haber un estímulo monetario adicional como el del año pasado y, en los próximos meses, los inversionistas empezarán a masticar la duda sobre los fuertes ajustes fiscales programados para el 2013.

Debido a las elecciones de noviembre, es probable que el Congreso estadounidense trate de evitar los mencionados ajustes con un acuerdo al vapor en noviembre y diciembre.

Aun cuando lo puedan lograr, la sombra de un freno importante en el crecimiento de Estados Unidos estará presente hasta el invierno. De este modo, aún con mercados más tranquilos en Europa, los agentes tendrán muchas dudas con respecto a la trayectoria de crecimiento.

Luego entonces, es difícil esperar que por la pura vuelta a la tranquilidad el tipo de cambio vuelva a ubicarse en 12.50 pesos por dólar, no espere un regreso tan grande.

*Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com.

Twitter: @invexbanco.