Después de varias semanas de tranquilidad, en días recientes se acumularon una serie de indicadores y eventos que terminaron por despertar nuevamente la incertidumbre en los mercados financieros internacionales. No obstante, habrá que destacar que estos acontecimientos no alteran la tendencia de recuperación de la economía de Estados Unidos y México.

Quizá el dato que más influyó en los mercados fue el del empleo de la nómina no agrícola en Estados Unidos, que incluye al sector privado y el público, y que registró niveles que decepcionaron a analistas e inversionistas. La cifra mostró 120,000 nuevos empleos frente a los 205,000 que esperaba el consenso, lo que hizo surgir los temores con respecto a la verdadera capacidad de crecimiento de la economía estadounidense.

Aunque el dato estuvo lejos de ser bueno, me parece que los mercados sobrerreaccionaron a esta noticia. Por principio de cuentas y como dice ese viejo adagio, una golondrina no hace verano, es decir, el hecho de que un dato no resulte como se esperaba no quiere decir que la tendencia se haya modificado, en todo caso habrá que esperar que se acumulen al menos tres datos malos para cuestionar el avance en la generación de empleos.

Es necesario ver este indicador bajo una lógica más amplia que nos permita tener una idea más objetiva de lo que realmente está sucediendo en el mercado laboral. En este sentido hay que recordar que las expectativas de crecimiento económico de Estados Unidos se han venido corrigiendo al alza, ubicándose actualmente en 2.2%; si el sector industrial crece igual que la economía se tendrá un efecto positivo sobre el mercado laboral en los siguientes meses.

Es importante destacar que la tasa de desempleo a marzo se ubicó en 8.2 frente a 8.3% del mes previo, lo que representa un mínimo de los últimos tres.

Este dato, sin lugar a dudas importante, no sólo fue ignorado por el mercado sino que se minimizó la verdadera posibilidad de que, entrado el segundo semestre, la tasa de desempleo pudiera colocarse incluso por debajo de 8 por ciento.

Dos temas adicionales respecto del dato de la nómina no agrícola que tanta conmoción causó es que la calidad de los empleos ha mejorado en Estados Unidos; las remuneraciones han mejorado, aunque de manera modesta, y ha habido un cambio en la composición del empleo, disminuyendo los temporales y aumentando los de tiempo completo, factores que seguramente seguirán apoyando el consumo y el avance de la actividad económica.

El otro dato que decepcionó a los inversionistas fue el relacionado con el crecimiento económico de China. Efectivamente, de acuerdo con el Buró de Estadística, el PIB de China se expandió a una tasa de 8.1% en el primer trimestre, lo que significa una desaceleración con respecto a 8.9% registrado en el último cuarto del 2011.

El dato resultó por debajo del consenso que estimaba 8.4% y representó la menor expansión desde el segundo trimestre del 2009, lo que alertó a los analistas de todo el mundo.

A pesar de este ajuste, China seguirá siendo uno de los motores económicos del mundo y podría recuperar su dinamismo en el segundo semestre del año.

Recientemente se dio a conocer que la producción industrial en el gigante asiático aumentó 11.9% en marzo, superior a 11.6% esperado por el consenso. La crisis de deuda europea y la menor actividad productiva en el mundo han impactado en el ritmo de crecimiento de China, pero el Dragón no está muerto y seguramente seguirá siendo protagonista a nivel mundial.

Hay que seguir de cerca la información, pero tengamos cuidado con las sobre reacciones que pueden ser más bien una excusa para que los mercados tomen un respiro después de un periodo de alza. El mundo no se puede reinventar todos los días.

*Manuel Guzmán M. es Director Ejecutivo de Administración de Portafolios y Análisis y Estrategia Económica de Grupo Financiero Ve Por Más.