Son seis las reformas estructurales que, según la OCDE, podrían sumar hasta un punto del PIB adicional al crecimiento de la economía mexicana. Cinco de ellas tienen que ver con estimular la inversión competitiva y una con preparar a los estudiantes para ser mejores profesionistas.

Al interior del reporte base de la discusión de ministros de Finanzas y banqueros centrales del G -20 titulado Avanzando hacia el crecimiento , economistas de la entidad precisaron que para elevar los ingresos públicos en México bastaría con completar un cambio mayor en el sistema tributario.

De hecho, sugirieron simplificar el sistema y ampliar la base tributaria eliminando las exenciones y regímenes preferenciales. De lograrlo, aseveraron, se atraerían más inversiones multiplicadoras de crecimiento económico.

Esta recomendación ha sido sugerida por los expertos de la Organización desde el 2007. Recomendaron también reformar la regulación de la petrolera estatal, observación que ha hecho específicamente la OCDE desde el 2009.

Según la experiencia internacional, indica el documento, México podría mejorar la administración de Pemex al levantar las restricciones de inversión, al tiempo que se favorecería la rendición de cuentas.

Además, si se facilita la asociación con empresas privadas en la operación de la paraestatal, se lee, habría ventajas como el acceso a nuevas tecnologías que apoyarían a elevar la competitividad.

INVERTIR SIN CANDADOS

La tercera reforma que sugirieron es la que se podría dirigir a limitar barreras a la inversión extranjera en servicios e infraestructura, especialmente en el sector de electricidad y línea telefónica combinada ; además reducir barreras de entrada a las industrias de la red, con ello se elevaría la competencia en el segmento.

La quinta reforma, relacionada con incentivar la inversión, es garantizar el cumplimiento de la ley, para lograrlo, sugieren los expertos modernizar y aclarar los derechos de propiedad, y garantizar la aplicación eficiente de la ley.

Elevar la calidad educativa en primarias y secundarias es una recomendación recurrente de la OCDE desde el 2007.