Pese a que por su tamaño los fideicomisos de inversión en bienes raíces (fibras) y los certificados de capital de infraestructura (CKD) no representan un riesgo para la estabilidad del sistema financiero, es necesario vigilar su crecimiento y la revelación de la información que los administradores hacen al mercado, advirtió el Banco de México (Banxico).

De acuerdo con un documento, el instituto central consideró necesario seguir de cerca el nivel de apalancamiento, la adquisición de carteras de crédito y el desarrollo de otras actividades, que podrían dar lugar a conflictos de interés y con ello desvirtuar el propósito que dio origen a estas figuras.

El Banxico recomendó a los fibras que amplíen la información que dan a conocer al mercado. Por ejemplo, la que se vincula con el ejercicio de sensibilidad de sus balances, ingresos y estados de resultados con variaciones en el tipo de cambio.

A junio del 2015, los activos de los fibras ascendieron a 334,000 millones de pesos, cifra que representó 2.1% del valor de los activos del sistema financiero.

Se modera el crecimiento

Hasta mediados del 2014, la expansión de estos vehículos fue rápida, pero se moderó durante el último año. El descenso en el ritmo de crecimiento se atribuyó a que la oferta de recursos de inversionistas del exterior disminuyó .

El Banxico refirió que si bien en el 2014 entró en vigor la regulación prudencial que buscó mitigar los riesgos de apalancamiento y de liquidez de los fibras, algunos de estos vehículos pueden también estar expuestos a riesgos cambiarios.

El banco central destacó que a pesar de que los fibras divulgan información detallada respecto de los pasivos en moneda extranjera, ése no es el caso para sus ingresos, ni tampoco sobre los derivados financieros que contraten para cubrir riesgos cambiarios o de tasas.

Hace un año, el Banco de México reveló interés por parte de los fibras por emitir valores que incluyan, como parte de sus activos, cartera de créditos hipotecarios o para desarrolladores, lo que generaría un aumento potencial en el riesgo sistémico de esos vehículos.

Destacó que uno de los retos de estos intermediarios era que los administradores u originadores de cada fibra mantengan los incentivos para dar seguimiento a la marcha correcta de las inversiones que realizan.

Es importante, agregó, contar con un sistema adecuado de incentivos para que los manejadores de las transacciones conserven parte de las emisiones, a fin de compartir riesgos y ganancias con los tenedores, de otra manera, podría incurrirse en los riesgos que se registran en otros países con estructuras financieras similares.

Recordó que con el fin de limitar estos posibles riesgos, que provendrían de una toma excesiva de apalancamiento, así como de proteger a los tenedores de los certificados bursátiles fiduciarios inmobiliarios (CBFI), la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) fijó nuevas reglas.

Estas disposiciones establecen un límite máximo de endeudamiento (50% del valor contable de sus activos), así como el requerimiento de mantener un índice de cobertura de servicio de la deuda por arriba de un mínimo, salvo que se tomen pasivos con objeto de refinanciar el vencimiento de la deuda previa y de forma justificada en ambos casos.

La autoridad confió en que los cambios regulatorios coadyuvarán a que el riesgo sistémico que pueda gestarse en el sector se contenga.

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