Muchas veces se considera que la capacidad para analizar las mejores estrategias de inversión depende de conocimientos económicos y financieros de los cuales disponen sólo unos pocos profesionales de las finanzas.

Si bien es cierto que a mayores conocimientos mejores son las herramientas con las que se dispone, no se debe subestimar el valor de la experiencia que se obtiene como consumidor de bienes y servicios diariamente.

El famoso gestor de activos Peter Lynch acuñó la frase invierta en lo que conozca , que hace referencia a la importancia de analizar la vida cotidiana en busca de las mejores oportunidades.

El inversionista procura hallar las mejores empresas para colocar su capital, mientras que el consumidor pretende encontrar los mejores productos o servicios en términos de precio y calidad.

A menudo, el segundo puede brindarle valiosa información al primero, no sólo en base a su experiencia personal sino también en función de la información que obtenga de otras personas que tal vez no sean expertos en finanzas, pero pueden ser conocedores avezados de un producto o industria determinados.

Las acciones de Ford (F), por ejemplo, salieron muy fortalecidas de la crisis financiera de 2008-2009, no sólo en base a las mejoras de los índices macroeconómicos, sino, también, por los aciertos de la empresa en cuanto a lanzamientos de sus nuevos automóviles.

Después de todo, los consumidores tienen mucha variedad entre la cual elegir a la hora de seleccionar un vehículo, la competencia es ardua en la industria y cada compañía puede obtener jugosos retornos si logra mejorar la oferta que brinda al mercado en comparación con la de su competencia.

Para detectar las mejoras de Ford tras la crisis, no hubiera sido necesario esperar sus sucesivos reportes de ganancias. Quien hubiera observado que sus modelos habían mejorado en aspectos clave como diseño y consumo de combustible, hubiera podido adelantarse al resto del mercado y tomar posiciones a precios más bajos, antes de que estas decisiones acertadas del management de la firma se vieran reflejadas en los estados contables.

Otros casos de éxito a largo plazo han sido más sencillos de ver, sin requerir casi de ningún conocimiento específico para encontrar oportunidades de inversión que terminaron siendo muy rentables a la luz de la experiencia.

Hace unos diez años el precio de las acciones de Starbucks (SBUX) no lograba superar con claridad la barrera de los 10 dólares, mientras que hoy en día se encuentran cerca de 40. Durante ese período, cualquier consumidor habitual de los productos hubiera podido detectar el crecimiento en el tráfico de las tiendas, los nuevos locales que se abrían de manera permanente y la creciente popularidad de la marca.

Otro ejemplo claro es el de los papeles de Nike (NKE), que se han beneficiado de manera extraordinaria de la expansión de la firma y su popularidad. Hace diez años estaban cerca de los 20 dólares.

No se necesitaba tener un posgrado en economía para observar que crecía de la mano de productos muy demandados y que su estrategia de marketing la posicionó como sponsor de los más reconocidos atletas a escala mundial. Su expansión en el largo plazo hubiera podido ser observado por cualquier fan de los deportes, ya sea a nivel de practicante amateur o de simple observador.

Las oportunidades para detectar esta clase de tendencias en el consumo siempre están disponibles para los inversionistas más despiertos y observadores. Siempre es conveniente profundizar el análisis incluyendo aspectos financieros y económicos de un negocio antes de tomar decisiones. Sin embargo, como primer paso para encontrar jugosas oportunidades, la observación cotidiana puede ser de un valor incalculable.

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