Después de aproximadamente un mes en que los principales bancos centrales en el mundo hicieron una ronda de nuevos estímulos monetarios, en algunos casos muy agresivos, los mercados de activos de riesgo no parecen haber avanzado lo que se pudiera esperar.

Los inversionistas lucen decepcionados y, en pocos días, han vuelto muy pobres los rendimientos en los mercados de acciones y de bienes básicos.

Muchas voces en el mundo del análisis se han levantado para destacar la ineficacia de las políticas de estímulo al no haber logrado ni siquiera su primer paso, que era inflar los precios de activos financieros. Sin duda, esto constituye una primera prueba para la estrategia de los bancos centrales.

Es muy pronto para juzgar si la estrategia de las autoridades funcionó. No hay que olvidar que las bolsas y los precios de los bienes básicos se dedicaron a subir de manera desenfrenada durante el verano, anticipando las acciones que al final adoptaron los bancos centrales. Las jornadas posteriores a los anuncios de renovación del estímulo, vimos a las bolsas subir fuertemente.

En los últimos días, sin embargo, el comportamiento negativo ha respondido a la falta de certidumbre sobre el crecimiento en los próximos trimestres, derivada de datos poco satisfactorios en Estados Unidos, un crecimiento pobre en China y la prolongación de la crisis europea.

En especial, el poco entusiasmo que han generado los resultados de las empresas al cierre del primer trimestre es notorio y ha respaldado el temor de los agentes.

Si bien recalcamos varias veces que los estímulos habrían de cambiar poco el panorama de crecimiento económico, los mercados parecían entusiasmados ante algunos signos de recuperación que parecen desvanecerse.

Recuerde bien que la política extraordinariamente agresiva de los bancos centrales -la cual representa una distorsión relevante- tiene como objetivo establecer el ambiente más facilitador para que se lleve a cabo un proceso de ajuste necesario en las finanzas públicas y en los esquemas de elevado endeudamiento que existen en el mundo desarrollado.

Para que el combustible funcione , se requieren avances en estos terrenos y lo que vemos hasta ahora es precisamente lo contrario.

En Estados Unidos, falta que pasen las elecciones y el Congreso tome decisiones con relación a los fuertes ajustes fiscales que se vienen.

En Europa, por su parte, los mecanismos que han dado respiro a los mercados al ser anunciados no se han puesto en marcha. Continúa el conflicto político derivado del cuestionamiento de Alemania a un rescate directo. Asimismo, España y otros países en problemas continúan sumergiéndose en una situación más recesiva.

Negar la fuerza del estímulo monetario sobre la valuación de los activos es mostrar ceguera ante los fuertes rendimientos en Bolsa que se han visto desde el inicio de tal estrategia en el 2009. Los principales índices estadounidenses prácticamente han duplicado su valor.

La discusión es ahora que el beneficio parece ser marginal; probablemente lo sea, pero aun así constituye un incentivo muy poderoso para que los manejadores de fondos en el mundo mantengan la idea de adoptar riesgos para conseguir mejores rendimientos que los que aportan las tasas de interés.

Si el entorno de cara al 2013 tiende a mejorar en la percepción de los inversionistas, las alzas volverán a ser violentas. Por el contrario, hay menos espacio para una decepción profunda si la postura, al menos de la Reserva Federal de Estados Unidos, ahora tiene una permanencia condicionada a la mejora económica. Sigo creyendo que las bolsas tendrían en el futuro un mejor desempeño que la deuda.?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

Twitter: @invexbanco.