Los principales índices bursátiles de las bolsas de valores en el mundo, tanto emergente como desarrollado, terminaron el primer mes del año con importantes pérdidas, debido a distintas situaciones.

Destacan la más reciente devaluación del peso argentino, apenas la semana pasada, así como datos débiles sobre la producción fabril en Estados Unidos y sobre la posible desaceleración de la economía China, acompañados por la continuación del programa de retiro de estímulos por parte de la Reserva Federal.

Los indicadores accionarios de la Bolsa de Nueva York, por ejemplo, se derrumbaron el lunes, con el índice S&P 500 sufriendo su peor caída diaria desde junio.

Lo anterior debido a que datos más débiles de lo esperado sobre el sector fabril de la mayor economía del mundo ofrecieran a los inversionistas una nueva razón para alejarse de los activos de riesgo. Parece que los mercados, recibieron de malas a Janet Yellen que juró este lunes como la primera mujer presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), en sustitución de Ben Bernanke, para ocupar el cargo hasta febrero de 2018.

El promedio industrial Dow Jones bajó 2.08%, a 15,372.8 unidades, mientras que el índice S&P 500 perdió 2.28% para llegar a 1,741,89 unidades y el Nasdaq Composite retrocedió 2.61%, a 3,996,958 unidades.

La actividad manufacturera en Estados Unidos creció a un ritmo más lento, debido a que los nuevos pedidos disminuyeron a un mínimo en 33 años, mientras que el gasto en proyectos de construcción creció levemente en diciembre.La confianza de los inversionistas cayó con fuerza tras los datos del sector fabril, llevando al costo de protección contra un retroceso en el S&P a su mayor nivel en casi cuatro meses.

El índice de volatilidad CBOE subió más de 10%, para operar por encima de 20 por primera vez desde principios de octubre.Las acciones fueron presionadas a fines del mes pasado por preocupaciones por el crecimiento en China y la confirmación de la Reserva Federal de Estados Unidos de su compromiso en la reducción de su estímulo monetario.

También, países emergentes como Argentina y Turquía devaluaron su divisa para evitar, entre otras cosas, que se prolongara la salida de reservas internacionales. Eso también afectó a los mercados bursátiles.

El sector de servicios de China se desaceleró hasta un mínimo de cinco años, en otra señal del complicado momento que está atravesando la segunda economía más grande del mundo.

En enero, el Dow Jones cedió 5.3% y el S&P 500 perdió 3.6%, sus peores caídas mensuales desde mayo del 2012.

Los inversionistas también estaban atentos al panorama para los mercados emergentes, donde una caída en las divisas durante las últimas semanas del enero llevó a algunos bancos centrales a elevar sus tasas de interés o a intervenir en los mercados para limitar la volatilidad.

En Europa, los indicadores de las principales bolsas de valores también se desplomaron, lo mismo que en Asia, mientras que la BMV, en México no operó.

Infografia

(Con información de Reuters)