La mayoría de los funcionarios de la Reserva Federal prefieren subir la tasa de interés antes que vender activos de su hoja de balance cuando llegue el momento de retirar el estímulo monetario,según las minutas de la reunión de abril conocidas este miércoles.

Las minutas mostraron temores sobre el alza de la inflación entre funcionarios de la Fed el mes pasado, antes de una fuerte caída en los precios del petróleo.

Al mismo tiempo, las minutas resaltaron que la discusión de abril no indica que la Fed estaba lista para iniciar el endurecimiento monetario pronto.

Subir las tasas de interés de su actual nivel cercano a cero permitiría a la Fed bajarlas luego nuevamente en respuesta a cualquier choque económico futuro. Subir y bajar las tasas es la herramienta preferida por la Fed para administrar la economía, en vez de extensivas compras de activos.

Durante una extensa discusión sobre cómo el banco central podría retirar su enorme apoyo a la economía estadounidense, las autoridades estuvieron de acuerdo en que reducirían finalmente el expandido portafolio de la Fed en el mediano plazo, y que salir de la deuda vinculada a hipotecas sería una prioridad.

"Una mayoría de los participantes prefirió que las ventas de valores de agencias vengan después del primer incremento en la tasa de interés de corto plazo de referencia (de la Fed)", según las minutas.

"Y muchos de los participantes también expresaron la preferencia de que las ventas se realicen de una manera relativamente gradual, devolviendo todos los valores del Tesoro (que tiene la Fed) en unos cinco años", agregaron.

Los funcionarios consideraron que realizar la venta de activos de una manera gradual les permitiría subir más pronto el objetivo de las tasas de interés de referencia desde sus niveles actuales de casi cero, mostraron las minutas.

Las minutas mostraron también que las preocupaciones por la inflación crecían entre algunos miembros de la Fed. Mientras los funcionarios consideraron en general que un nivel más alto de inflación sería transitorio, muchos estaban más preocupados por los riesgos al alza en los precios.

Las acciones subieron al enfatizar la Fed que pese a que comentaba sobre el final de una era de política monetaria ultraflexible, ese día aún no había llegado. La sugerencia de que la Fed podría actuar más pronto de lo esperado para contener la inflación, llevó a una baja en los precios de los bonos del Tesoro de largo plazo y fortaleció al dólar contra el euro y el yen.

A los funcionarios les preocupaba que si los precios del petróleo siguen subiendo, podría haber un mayor traspaso de los costos de las materias primas en las más amplias mediciones de precios.

Igualmente, manifestaron preocupación de que si la inflación se acelera por los mayores costos de la energía y los alimentos, se podría generar una mentalidad inflacionaria autocomplaciente.

Algunos señalaron que el avance de los riesgos de inflación significaba que la Fed debería estar preparada para endurecer las condiciones financieras más pronto de lo esperado.

No obstante, los precios del petróleo han bajado con fuerza desde el encuentro de la Fed en abril.

En su encuentro de abril, la Fed señaló que no tenía apuro en reducir el cuantioso respaldo monetario utilizado para apuntalar la recuperación de la economía de Estados Unidos.

"Esta es una recuperación relativamente lenta", dijo el presidente de la Fed, Ben Bernanke, en la primera conferencia de prensa regular de un presidente de la Fed, que se realizó pocas horas después de concluir el encuentro de abril.

"La mezcla de alto desempleo, precios más altos de la gasolina y mayores tasas de liquidaciones de viviendas es una combinación terrible", dijo. "Mucha gente está experimentado momentos difíciles".

Algunos funcionarios de la Fed que han ofrecido declaraciones públicas tras ese encuentro han expresado preocupación por los riesgos de inflación y han instado al banco central a revertir rápidamente las medidas de política de dinero fácil.

No obstante, otros funcionarios han dejado en claro que el lento ritmo en la contratación de personal y el deprimido mercado de la vivienda siguen justificando una política monetaria ultraflexible.

La inflación de Estados Unidos tocó un máximo de dos años y medio en abril, pero los precios de la energía han sido la mayor razón del avance.

Funcionarios de política monetaria han dicho que con medidas de la inflación subyacente no lejos de mínimos históricos, hay bastante espacio para impulsar el crecimiento sin avivar las presiones inflacionarias.

Pero los funcionarios sostienen que mantienen una estrecha vigilancia para asegurarse de que los altos precios de los alimentos y la gasolina no creen una sicología inflacionaria autocomplaciente.

Desde el encuentro, los datos económicos han resaltado la irregularidad de la recuperación económica. Las compañías estadounidenses crearon en abril empleos al mayor ritmo en cinco años, aunque la tasa de desempleo subió a 9 por ciento.

No obstante, las ventas minoristas registraron el mes pasado su menor avance en nueve meses mientras que se enfrió la actividad fabril.