Los precios del crudo cayeron este viernes por sexta jornada consecutiva a un mínimo en más de un año para anotar su mayor desplome semanal desde 2016, mientras la propagación del coronavirus aumentaba el temor a una desaceleración de la demanda mundial.

El coronavirus se propagó aún más el viernes, con casos reportados por primera vez en seis países de tres continentes, lo que golpeó a los mercados y llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a elevar su alerta de riesgo de impacto a "muy alto".

El contrato más activo del referencial Brent, para entrega en mayo, cedió 2.06 dólares o 4.0%, a 49.67 dólares el barril, su cota más reducida desde julio de 2017.

El contrato del Brent para abril, en tanto, perdió 1.66 dólares o 3.2%, a 50.52 dólares. Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) bajaron 2.33 dólares o 5.0%, a 44.76 dólares el barril. Los precios de cierre de ambos contratos fueron los menores desde diciembre de 2018.

En la semana, el Brent se hundió casi 14%, su peor desempeño porcentual semanal desde enero de 2016, mientras que el WTI perdió más de un 16%, su mayor baja semanal porcentual desde diciembre de 2008.

"Un crudo Brent por debajo de 50 dólares el barril será un escenario de pesadilla para la OPEP y podría provocar una (...) respuesta de algún tipo por parte del grupo central", dijo Jeffrey Halley, analista de mercados de la correduría OANDA.

Los mercados petroleros esperan recortes de producción más profundos por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y un grupo de aliados liderado por Rusia. El grupo OPEP+ se reunirá en Viena entre el 5 y el 6 de marzo.