El petróleo se estabilizó el jueves tras tocar un máximo de varias semanas en la rueda previa, debido a menores temores sobre la producción en el Golfo de Estados Unidos como consecuencia del paso del huracán Nicholas.

El Brent ganó 21 centavos, o un 0.3%, a 75.67 dólares el barril tras llegar el miércoles a los 76.13 dólares, un máximo desde el 30 de julio.

El West Texas Intermediate (WTI) cerró sin cambios en 72.61 dólares tras llegar el miércoles a un techo desde el 2 de agosto.

Los inventarios de crudo de Estados Unidos se redujeron en 6.4 millones de barriles la semana pasada, frente al pronóstico de una caída de 3.5 millones de barriles, mientras las instalaciones petroleras en alta mar aún se recuperan del impacto del huracán Ida el mes pasado.

El Brent ha repuntado un 45% este año, respaldado por los recortes de suministro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados, además de cierta recuperación tras el colapso de la demanda relacionado con la pandemia.

Las empresas energéticas del Golfo de Estados Unidos han podido restablecer rápidamente el servicio de oleoductos y electricidad tras el paso del huracán Nicholas por Texas a principios de esta semana, lo que les ha permitido centrarse en los esfuerzos para reparar los daños causados semanas antes por el huracán Ida.

El mercado se vio apoyado además por un aumento en los precios de la energía en Europa, que se han disparado debido a factores que incluyen bajos inventarios de gas y un suministro de gas más bajo de lo normal de Rusia.