Los precios del petróleo subieron el lunes a máximos de seis semanas, ya que la producción de Estados Unidos ha demorado en recuperarse, dos semanas después de que el huracán Ida azotó la costa del Golfo y se teme que otra tormenta pueda afectar a la producción en Texas esta semana.

Las alzas ocurren pese a que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) recortó su previsión de demanda mundial de petróleo para el último trimestre de 2021, debido a la variante Delta del coronavirus.

Los futuros del Brent subieron 59 centavos, o un 0.81%, a 73.51 dólares el barril, mientras que el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) ganó 73 centavos, o un 1.05%, a 70.45 dólares.

De esta forma, el Brent cerró en máximos desde el 30 de julio y el WTI desde el 3 de agosto.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos prevé que la tormenta tropical Nicholas roce la costa del sur de Texas el lunes y toque tierra cerca de Corpus Christi esta noche. Royal Dutch Shell comenzó a evacuar al personal de una plataforma petrolífera del Golfo de México y otras empresas comenzaron a prepararse para los vientos huracanados.

Si bien la OPEP dijo que la recuperación de la demanda de petróleo se retrasaría hasta el próximo año, cuando el consumo superará las tasas anteriores a la pandemia, analistas dijeron que la OPEP y sus aliados, incluida Rusia, un grupo conocido como OPEP+, seguían aumentando la producción.

Además de la previsión de la demanda de la OPEP, otros factores bajistas frenaron las subidas del precio del petróleo, como el posible aumento de la oferta por aportes previstos de reservas estratégicas de Estados Unidos y China, y la posibilidad de que Irán esté más cerca de volver a vender petróleo al mundo.

Operadores señalaron que la liberación prevista de petróleo de las reservas estratégicas por parte de China podría aumentar los suministros disponibles en el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo.

El gobierno estadounidense acordó vender crudo de la reserva de emergencia del país a ocho empresas, entre ellas Exxon Mobil, Chevron y Valero, en el marco de una subasta programada para recaudar fondos para el presupuesto federal.

kg