La Reserva Federal reiteró en su comunicado de Política Monetaria que será paciente con una posible alza de tasas. A pesar de los avances en el crecimiento y en algunos indicadores de empleo, hubo consenso entre los miembros del Comité de Mercados Abiertos de que las condiciones actuales no son aún suficientes para orientar al mercado hacia un movimiento de alza en la tasa de referencia.

En el interior del comunicado, las autoridades monetarias de Estados Unidos dejaron claro que su postura irá cambiando conforme mejore el panorama de crecimiento e inflación con respecto a lo que anticipan actualmente. En particular, destacaron dos señalamientos en donde parece claro que no están puestas las condiciones.

El primero tiene que ver con indicadores alternos de empleo, en especial el crecimiento de los salarios. Si bien la FED reconoció la mejora en el nivel de subutilización de recursos en el mercado laboral, probablemente siga con detenimiento variables como la de los salarios para detectar posibles rigideces que hasta ahora no existen y que en el futuro podrían presionar a la inflación.

La inflación es el segundo tema. La Fed ha sido explícita en advertir que se anticipan descensos en el ritmo de expansión de los precios al consumidor en los próximos meses. También ha sido enfática en mencionar que el logro de los objetivos sobre los cuales podría modificar su postura implica la continuación de los avances en el empleo y la convergencia de la inflación al objetivo de 2.0 por ciento.

Al calificarse como paciente para observar estos resultados, la Fed confirma a los mercados que falta tiempo para ver un incremento de tasas. Sólo quienes tengan en la cabeza la idea de un importante incremento en salarios y el empleo, o bien de elementos que hagan acelerar a la inflación (como pudiera ser la idea de un rebote súbito e inesperado en los precios de commodities) podrían insistir que en junio habrá un movimiento de tasas.

No hay que olvidar que el Comite de Mercados Abiertos necesita preparar a los mercados. Tampoco hay que olvidar que un aumento de tasas podría significar una presión adicional de fortaleza para el dólar y una deficiencia estructural para la economía americana a la larga. En resumen, un posible viraje sorpresivo no es el escenario más probable; por ello, por ahora se confirma un ambiente de tasas bajas que de hecho están ratificando los mercados en sus distintas modalidades: las tasas de largo plazo se mantienen en niveles bajos, las bolsas mantienen consistencia en niveles altos y hay una menor percepción de riesgo.

La combinación de una recuperación que pudiera seguir su marcha en Norteamérica y la menor posibilidad de un aumento en la tasas de corto plazo siguen siendo buenas noticias para los mercados en México. Por ello vemos la persistencia de demanda por bonos en pesos. Esta demanda podría aumentar en el mes de marzo, cuando el Banco Central Europeo ejecute los incrementos de liquidez que ha acordado.

A diferencia de otros momentos, el ambiente no es tan entusiasta con la percepción de la permanencia de tasas. Por una parte, está el estancamiento en Europa y las tasas de crecimiento bajas en Asia; por el otro, el petróleo sigue bajando de precio y apretando la situación de algunos países productores. Asimismo, no hay muy buenas noticias contenidas en los reportes de muchas emisoras en la Bolsa de Estados Unidos.

En general, las reacciones son modestas y por ello, la presencia de rendimientos importantes en los mercados de capital será escasa. El ambiente es menos tenso, pero difícilmente entraremos en un rally. Los inversionistas son cautelosos y tienen razones para serlo, aunque la Fed no haga nada.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios en Invex Banco.

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