El pasado octubre, Warren Buffett comparó a los inversionistas de Wall Street con tiburones que "tienen que seguir nadando". Y la semana pasada, el vicepresidente de la junta de Berkshire, Charles Munger, reprendió al gestor de hedge fund, Bill Ackman, por su inversión en Valeant Pharmaceuticals, una compañía a la que Munger calificó de "profundamente inmoral".

Ackman respondió esta semana criticando a Berkshire por poseer acciones de Coca-Cola, una empresa que, dice, ha causado "un daño enorme a la sociedad", al vender bebidas azucaradas a los niños.

Detrás de este cruce de dardos yace la paradójica visión que Warren Buffett tiene de Wall Street, donde muchas personas admiran su historial de inversión y envidian su riqueza. Ackman, por ejemplo, es un fan confeso de Buffett. Pero otras personas dicen que el famoso inversionista proyecta una imagen de hombre de negocios benevolente y campechano, cuando en realidad está detrás del mismo negocio de maximización de ganancias que suele atacar.

Incluso hay un dicho entre la comunidad inversionista de Wall Street, que recomienda: "Haz lo que hace Warren Buffett, no lo que dice".

El inversionista ha quedado expuesto a las críticas al ser alguien muy ajeno al mundo de las finanzas de Nueva York. Desde su base de operaciones en Omaha, Nebraska, a casi 2,000 kilómetros de Wall Street, cultiva una imagen de inversionista alegre, sin pelos en la lengua y amante de las hamburguesas, que se ha hecho rico a través de pura inteligencia y trabajo honesto.

Es habitual que critique las comisiones que cobran los hedge fund y los bancos de inversión, las tácticas de los accionistas, el peligro de los derivados, y el uso intensivo de deuda por parte de las firmas de capital riesgo. En 17 de sus últimas 25 cartas, ha lanzado dardos contra Wall Street.

Entre las cosas que se le reprochan al millonario está el tema de los impuestos. Sus críticos le acusan de abogar por impuestos más altos -como demócrata que es-, al tiempo que busca exenciones tributarias para Berkshire.

Parte de la antipatía de Wall Street hacia Buffett parece haberse extendido al público. Siete de cada 10 tuits que manifestaron una opinión sobre Buffett este año reflejaron un sentimiento negativo, llamándolo "falso" o "hipócrita", según Crimson Hexagon, una firma de análisis de medios sociales.

Hace cinco años, el 46% de los tuits sobre Buffett era de esta categoría. Los otros, profesaban una profunda admiración por él.

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