De hito en hito. Así va el Dow Jones, que ayer subió un 0.04% al cierre de mercado, hasta marcar nuevo récord en 22,026 puntos, desde que Wall Street arrancó un formidable tramo alcista el pasado 8 de noviembre, tras la inesperada victoria electoral de Donald Trump. El índice más tradicional de la Bolsa neoyorquina ha escalado más del 20% en los escasos nueve meses transcurridos. El miércoles, el Dow conquistó la cota psicológica de los 22,000 puntos. En el camino, el indicador pulverizó tres millares a velocidad de vértigo. Pasar del 18,000 al 19,000 le había llevado 23 meses.

Más que los 22,000 puntos del Dow que, según los expertos, es una cifra, rotunda pero tan sólo una más, el mercado vigila lo que esos niveles significan en términos de valoración. Algunos advierten que la Bolsa de EU está muy cara y que hay riesgo de una fuerte corrección que arrastre a las bolsas europeas. El Dow cotiza con un PER (precio/beneficio por acción) de 18.83 veces, la ratio más alta desde 2005. Pero en el caso del S&P 500, el índice más representativo del mercado estadounidense, el PER es de 21.27 veces, y hay que retroceder hasta 2001 para ver uno mayor. El S&P 500 está al 0.20% de su máximo.

Otros gestores y analistas no sólo no ven riesgo de caída de Wall Street más allá de una posible corrección natural (entre el 3% y el 6%, indica Joaquín Robles, de XTB) para consolidar niveles y recoger beneficios, sino que consideran que la tendencia alcista continuará. Según Mario Lafuente, gestor de atlCapital, la Bolsa estadounidense seguirá subiendo en los próximos años aunque ralentizará su ritmo de ascensos al 2%-3% anual, "lo que no quiere decir que el año que viene obtenga un 15% de rentabilidad".

Fuertes apoyos

Para este experto, el movimiento al alza del mercado norteamericano está sostenido por los beneficios empresariales que, tras unos años planos, este ejercicio crecen a doble dígito. Robles añade que el entorno "más que justifica" los niveles alcanzados por Wall Street. "El escenario económico es de auténtica calma, no hay ningún conflicto geopolítico y el petróleo está estabilizado. Y particularmente la situación de EU es envidiable, con un crecimiento del PIB del 2%; el IPC en el 1.6%; la tasa de paro en el 4.4% y el déficit en el 3.2%". El único riesgo que advierte este experto es el frente de incertidumbre por las dificultades de Trump para sacar adelante su plan de reformas y estímulos.

"Quizás la Fed se adelantó al subir tipos contando con que la nueva administración fuera implantando sus programas y la inflación comenzara a repuntar. Pero no sólo descartamos una corrección fuerte de Wall Street sino que lo más fácil es sumarse a la tendencia", dice Robles.

En este sentido, Lafuente considera que hay que estar en la Bolsa de EU porque hay empresas con muy buenos modelos de negocio que no se encuentran en Europa, como Apple, Oracle, Facebook, Moodys, Visa o Mastercard, por ejemplo. "Recomendamos invertir mirando las empresas que se compran y olvidarse de las estrategias temáticas tras la elección de Trump que, salvo la inversión en el sector de defensa, se han venido abajo", explica.

Europa, a la espera

Pese a la altura que ha tomado Wall Street, los inversionistas se resisten a desviar flujos a las bolsas europeas. "Con el encarecimiento del euro es difícil", argumenta Robles. "Hay una diferencia en valoraciones que se justifica por los beneficios y los márgenes, Además, para que Europa reciba flujos tiene que haber algo de crecimiento del crédito", concluye Lafuente.

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