La política del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump para el dólar no está clara y cualquier fortalecimiento adicional de la moneda a corto plazo dependerá principalmente de la velocidad de eventuales alzas de tasas de interés, de acuerdo con una mayoría de estrategas cambiarios sondeados por Reuters.

La incertidumbre acerca de las políticas de Trump ha afectado al dólar desde el comienzo del año, pero las continuas promesas de estímulos fiscales, sin detalles aún, impulsaron a las acciones a nuevos récords.

También hubo cierta confusión acerca de si la Casa Blanca prefiere un dólar fuerte, que según los analistas es hacia donde las medidas propuestas conducirían.

"El mercado está un poco cansado de la retórica rimbombante del Gobierno estadounidense y necesita una claridad considerable", dijo Vasileios Gkionakis, jefe global de estrategia cambiaria de UniCredit.

Si bien durante la campaña electoral Trump expresó su preferencia por un tipo de cambio más débil, el nuevo secretario del Tesoro Steven Mnuchin dijo que la fortaleza del dólar refleja confianza en las políticas del gobierno incluso a pesar de que probablemente tengan un impacto limitado este año.

"La administración Trump prefiere un dólar débil pero las políticas propuestas -expansión fiscal, límites a las importaciones e impuestos fronterizos- tenderán a fortalecer el dólar, dijo William Adams, economista internacional de PNC Financial Services en Pittsburgh.

Eso hizo que más del 80% de los encuestados en el sondeo, más de 60 estrategas, dijeran que la política para el dólar no está clara.

Gkionakis, de UniCredit, dijo que Trump y Mnuchin habían indicado que quieren que sus propuestas impositivas sean aprobadas para agosto.

"En algún momento, el presidente Trump deberá pasar a la acción", dijo Gkionakis. "Sin claridad sobre el tamaño, la forma y el momento de sus planes 'fenomenales', el mercado se pondrá impaciente y el dólar verá grandes vientos en contra".

Después de comenzar el año con su peor desempeño en tres décadas, el dólar se recuperó de parte de esas caídas. Este jueves oscilaba cerca del máximo en siete semanas por las crecientes apuestas a que la Fed considera seriamente subir las tasas de interés este mes.

¿Riesgos a la baja o de alzas?

Eso se reflejó en el consenso del último sondeo de Reuters, recopilado la semana pasada, que mostró avances adicionales moderados para el dólar contra las otras principales monedas.

Consultados sobre los riesgos para las predicciones del dólar en el año por venir, los analistas se dividieron en partes casi iguales. De un total de 56 que contestaron hubo 29 que veían riesgos más sesgados al alza, y los otros 27 a la baja.

Antes de la liquidación que registró la moneda en enero, una fuerte mayoría de estrategas estaban convencidos de que los riesgos apuntaban más al alza.

Los funcionarios de la Fed han sugerido en los últimos días que las tasas debían subir más pronto que tarde para no bajar la guardia contra la inflación de cara al propuesto estímulo económico fiscal agresivo de Trump.

Eso generó un gran cambio en las expectativas del mercado a favor de una potencial alza de tasas en marzo, desde un 30% al comienzo de la semana a un 70% este jueves.

Varios funcionarios de la Fed también han advertido que como la economía está en la fase tardía del ciclo de recuperación, cualquier política fiscal expansiva podría resultar en un ritmo más rápido de lo previsto de incrementos de tasas.

Pero casi tres cuartos de los 59 estrategas que respondieron una pregunta extra dijeron que los riesgos para el corto plazo a sus predicciones del dólar estaban sesgados más bien a la baja si el estímulo fiscal se aplaza al próximo año.

Los especuladores de monedas han incrementado sus apuestas alcistas por el dólar por primera vez en siete semanas, a expensas del euro, de acuerdo con los últimos datos.

Si bien los indicadores económicos sugieren que la economía de la zona euro se desempeña bien, la moneda enfrentó presiones en semanas recientes.

Las preocupaciones de que Marine Le Pen, la candidata para las elecciones francesas que se opone a la integración, gane y propine un golpe fatal al proyecto europeo, han hecho bajar la moneda única. Esto también se debió al creciente diferencial de tasas de interés entre la región y Estados Unidos.

El consenso en la última encuesta de Reuters indicó que el euro bajaría frente al dólar a 1.04 unidades en seis meses. Los estrategas dijeron que caería a 1.03 dólares en un año, un retroceso de casi 2% desde 1.05 dólares este jueves.

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