El peso mexicano sigue mostrando signos de debilidad frente al dólar estadounidense, pues desde su nivel más bajo del año registrado el 28 de junio de 17.8735 pesos por dólar, comparado con la cotización actual de 18.2890 pesos, representa una pérdida de valor acumulada de 2.32%, equivalente a una depreciación de 41.55 centavos.

La depreciación de la divisa local se debe al nerviosismo existente entre los inversionistas en relación con la perspectiva de una menor liquidez a nivel mundial, tras la percepción de que habrían llegado a su fin las políticas monetarias laxas de los bancos centrales.

La Reserva Federal (Fed) ha comentado que tiene todas las intenciones de comenzar a reducir su hoja de balance, lo cual generaría alzas sobre todo en tasas de los créditos.

El tipo de cambio peso-dólar reaccionó negativamente a la caída del precio internacional del petróleo. El retroceso en los precios del crudo está relacionado con la negativa de Rusia de cualquier recorte adicional a la producción petrolera en conjunto con los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

El analista económico sénior de CIBanco, James Salazar, comentó que al corto plazo, la divisa mexicana seguirá operando dentro de un ambiente de volatilidad, con la posibilidad de que siga depreciándose hasta alcanzar cotizaciones cercanas a 18.50 pesos por dólar.

El especialista agregó que en el mercado de cambios existe inquietud por la perspectiva de una menor liquidez a nivel global, la cual sería originada por la determinación de los bancos centrales de comenzar a subir sus tasas de interés, como son los casos de Inglaterra, zona euro, Canadá y Japón.

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