Nueva York. El alto rendimiento que ofrece México es uno de los factores que sin duda alguna han mantenido al peso como la divisa emergente más sólida frente al dólar, consideró el economista en jefe para México y Colombia de BNP Paribas, Joel Virgen.

Al ser la segunda moneda emergente más intercambiada, y por contar con la libre convertibilidad, la divisa mexicana es un vehículo idóneo para tener una postura o cobertura entre los emergentes, comentó el directivo.

En sus oficinas de Wall Street, el estratega explicó que los inversionistas sí tienen una lectura positiva de la política local.

Para ilustrarlo, explicó que “hace un año se pensó que la entrada del gobierno actual traería un dispendio fiscal que no se presentó, pues el gobierno confirmó un objetivo de deuda estable y superávit primario”.

En el marco del Seminario sobre el panorama económico regional, Virgen dijo que México mantendrá el mayor premio por arriba de los bonos del Tesoro estadounidense, el llamado carry trade, entre los emergentes aún recortando la tasa de interés a 6% como quedará al cierre del año.

En un mercado mundial de tasas reales bajas e incluso negativas, México continuará ofreciendo un rendimiento positivo y atractivo, aún si continúa transitando hacia la neutralidad de su política monetaria, es decir, recortando la tasa, acotó.

No queda duda que este rendimiento que ofrece México es uno de los factores que han mantenido al peso mexicano como una de las divisas emergentes más fuertes.

Joel Virgen precisó que aún llegando la tasa nominal a 6%, la tasa real que ofrecerá México al cierre del año será de 3%, un rendimiento importante si se compara con los negativos de la región que desde ahora ofrece Chile, -0.85 por ciento.

“Los portafolios de inversión se mantienen diversificados, y al verlo en un contexto mundial México no es el único país emergente con riesgos a la baja, y sí se ve mucho mejor que los demás emergentes de América Latina”, aseguró Virgen.

Pemex, factor de vulnerabilidad

El estratega de BNP Paribas explicó que el eventual deterioro de calificación de Pemex es un factor de vulnerabilidad para las finanzas públicas y un evento que podría restar fortaleza al peso mexicano.

Recordó que la petrolera ha perdido ya el grado de inversión en Fitch, y que está en riesgo de correr la misma suerte en Moody’s, donde cuenta con una calificación que está un escalón arriba de la que tienen los bonos especulativos.

Tiene una perspectiva Negativa que le pone en una de tres posibilidades de ser degradado, indicó.

De confirmarse la acción de calificación por parte de Moody’s, Pemex caería al nivel de emisor especulativo.

Y al completarse una segunda degradación a los llamados bonos basura.

Es de esperarse que los tenedores de bonos deshagan posiciones, motivando una recomposición de portafolios y volatilidad en el peso, advirtió.

“Al completarse un segundo recorte de calificación en Pemex que le lleve a ser un emisor basura, habría una reacción del mercado ligada a la estricta norma que obliga a los tenedores a mantener sólo los títulos de emisores con grado de inversión”, refirió.