No cabe duda que el mundo se mueve a velocidades diferentes, lo que se ve reflejado en posiciones monetarias muy distintas. En días pasados, la atención de los mercados financieros se centró precisamente en las decisiones de política monetaria que adoptarían los bancos centrales, a la luz del desempeño económico de sus respectivas economías.

Hace poco más de un mes, el Banco Central (BC) de Rusia tomó la decisión de instrumentar una política monetaria altamente restrictiva, con el propósito de contener la salida de capitales y proteger su moneda. El 12 de diciembre incrementó la tasa de interés de 9.5 a 10.5%; no obstante, el continuo y feroz ataque contra el rublo obligó al BC a aumentar nuevamente la tasa de referencia, ahora de manera mucho más agresiva, pasando de 10.5 a 17%, siendo uno de los movimientos más drásticos que se observaron en el 2014.

Ya en este 2015, el BC de Brasil anunció, el 21 de enero, un incremento en la tasa Selic de 50 pbs, para ubicarla ahora en 12.25 por ciento. Esta decisión se tomó de manera unánime por parte de los miembros del Comité de Mercado Abierto y respondió a la evolución de la economía y de la inflación.

En este sentido, es importante destacar dos elementos dentro del comunicado. Por un lado, las presiones inflacionarias persisten en el gigante sudamericano y se corre el riesgo de que se deterioren las perspectivas de mediano y largo plazos. Hay que recordar que en el 2014 la inflación cerró en niveles de 6.4% anual, ligeramente por debajo de la meta objetivo del BC que es de 6.5 por ciento.

La inflación en Brasil se ha visto impactada fuertemente por el alza de los precios administrados, tales como la electricidad y el transporte público. Estos precios tienen una gran incidencia sobre la inflación total, de manera tal que de continuar la tendencia alcista en estos bienes y servicios, es altamente probable que los precios permanezcan bajo presión a lo largo del 2015.

Lo anterior hace suponer que el BC de Brasil mantendrá el ciclo de alza de las tasas de interés en los siguientes meses. El determinante de las mismas será la inflación observada y la tendencia de las expectativas, por lo pronto, habrá un respiro en la política monetaria del BC, toda vez que la próxima reunión se llevará a cabo hasta el 3 de marzo.

Frente a estos países que han asumido una política monetaria restrictiva, se ha observado otro bloque que, ante una perspectiva de escaso crecimiento y baja inflación, han optado por una postura extremadamente laxa y heterodoxa. Una de las decisiones más sorpresivas fue la adoptada por el BC de Suiza, que decidió, el 15 de enero, bajar la tasa de interés a -0.75%, al tiempo que eliminó el tipo de cambio máximo del franco suizo frente al euro. La decisión del BC de Suiza se interpretó como un paso adelantado al anunció de un programa de expansión cuantitativa (QE, por su sigla en inglés) por parte del Banco Central Europeo (BCE).

En el mismo sentido actuó el BC de India, que recortó igualmente la tasa de referencia en 25 pb, en una reunión que no estaba programada. De esta forma, la tasa de política pasó de 8 a 7.75%, con el argumento de hacer frente a las presiones inflacionarias.

Otro BC que decidió de manera sorpresiva disminuir su tasa de interés fue el de Canadá, que lo hizo en 25 pb. Así, la tasa de referencia se ubica actualmente en 0.75% ante un escenario de menor actividad económica. De acuerdo con el BC de Canadá, el PIB ha venido observando rigideces que harán que la brecha del producto se ensanche en los siguientes de meses, variable que ha originado una revisión a la baja en las expectativas de crecimiento de 2.4 a 2.1% en el 2015.

Sin embargo, el resultado de política monetaria más esperado era el del BCE, no tanto por los niveles de tasas de interés, sino por el tamaño del paquete de estímulo cuantitativo. Efectivamente, el BCE anunció el 22 de enero que mantenía sin cambio las tasas de interés, lo que era ampliamente esperado por el mercado y dio a conocer los pormenores del QE.

De acuerdo con Draghi, este paquete incluye la recompra de bonos por un monto de 60 billones de euros mensuales, empezando en marzo y hasta septiembre del 2016, lo que da un monto de 1.14 trillones de euros. Del monto mensual, 45 billones de euros serán de bonos soberanos, 5 billones en bonos de agencias paraestatales y 10 billones en bonos respaldados por activos privados.

El BCE también destacó que los bancos centrales de cada país asumirán el riesgo de los activos adquiridos y registrados en sus hojas de balance en 80%, mientras que el restante 20% estará respaldado por el BCE. Habrá que decir que si bien en una primera instancia el QE tiene una vigencia de 19 meses, es susceptible de ampliarse si la inflación no se ubicará en el nivel objetivo de 2 por ciento.

El QE anunciado por el Banco Central Europeo cumplió con las expectativas de los mercados financieros y avivó nuevamente el apetito por riesgo, lo que se vio reflejado en un rally de los mercados financieros. Ahora habrá que esperar los resultados de estas medidas.

*Manuel Guzmán M. es director de Administración de Portafolios y Estrategia de Inversión de Intercam Grupo Financiero,

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