El sexenio del presidente Peña Nieto pasará a la historia como el de las reformas estructurales, o el que impulsó la transformación de la economía en medio de una de las crisis económicas mundiales más severas de las últimas décadas.

En este primer año de gobierno se aprobaron diversas reformas. Sin embargo, la más trascendente ha sido la energética no sólo por el impacto en términos económicos, sino también porque se deja atrás el tabú de muchos años de que la industria petrolera debería ser un monopolio del estado, visión que ocasionó el atraso de Pemex.

La percepción más corta y rígida de la reforma petrolera es que derivará en la participación de la Iniciativa Privada en las distintas áreas de operación de Pemex. Sin embargo, el éxito de la reforma tendrá que pasar por diferentes ajustes en toda la empresa si efectivamente se quiere que Pemex se convierta en una empresa dinámica y protagonista a nivel internacional.

Uno de los retos más relevantes, y al que se le ha dado poca importancia, es la capacidad de desarrollo y retención de capital humano. En este sentido, me gustaría compartir algunas reflexiones que se encuentran en el artículo Qué tiene Petrobras que no tiene Pemex de Francisco Flores Macías y Aldo Musacchio. En éste se hacen algunas comparaciones estructurales entre las dos empresas petroleras, para después encontrar que uno de los elementos que explican el éxito de Petrobras sobre Pemex es precisamente el peso específico que tiene el capital humano como elemento crítico para la construcción de una empresa líder.

Uno de los aspectos que se destacan en el trabajo de referencia, y que más contribuyen al enigma del éxito de Petrobras sobre Pemex, es que tanto Brasil como México son países que históricamente han tenido características similares. Son los dos países latinoamericanos más grandes, los más poblados y, por lo tanto, con amplios mercados internos.

En el lado negativo, son economías que han registrado profundas crisis económicas que obligaron a la adopción a finales de la década de los 90 de políticas neoliberales a fin de dar solución a problemas tan severos como la inflación. No obstante, Pemex había sido hasta los 70 una empresa mucho más exitosa que Petrobras en materia de exploración y explotación petrolera.

México llegó a ser el segundo productor de crudo a nivel mundial, sólo por detrás de Estados Unidos, en las primeras décadas del siglo XX. Aunque después se observó un declive, en los 70 se registró un nuevo auge gracias a los yacimientos encontrados en Chiapas y Tabasco. Esta tendencia se hizo más evidente en 1979, cuando se empiezan a incrementar las exportaciones gracias a Cantarell.

Pero Cantarell tuvo un lado negativo. Ciertamente proporcionó enormes cantidades de petróleo, pero facilitó la extracción cómoda y barata de crudo. Es decir, no era necesario invertir fuertes cantidades de recursos toda vez que se creó la ilusión de que se podría extraer petróleo sin mayores complicaciones; lo que contribuyó, entre otras cosas, al rezago tecnológico.

En el caso de Brasil, se pudo observar un fenómeno totalmente contrario. Dado que los intentos para aumentar la extracción de crudo habían sido un fracaso al inicio de operaciones de la compañía en los 50, se empezó a poner más atención en la obtención de tecnología que permitiera la extracción de lugares poco convencionales, como por ejemplo en aguas profundas.

Un tema relevante es que esa tecnología está ahí; por tanto no hay que desarrollarla, se puede contratar. De acuerdo con los autores, decir que Pemex carece de tecnología es incorrecto ya que Pemex tiene acceso a la misma tecnología que cualquier empresa petrolera en el mundo para realizar estudios geológicos o para perforar pozos. Lo que sucede es que Pemex carece de la capacidad para utilizar de manera eficiente dicha tecnología. Dicho de otra manera, carece del capital humano necesario para aprovechar plenamente estas oportunidades.

En este sentido, la estrategia de Petrobras consistió en el desarrollo interno de capital humano como factor de cambio. Esta política giró en torno a tres ejes: a) la selección de personal de alto nivel a través de concursos públicos, b) la creación de un centro de capacitación interno para todos los nuevos empleados de la compañía conocido como Universidad Petrobras y c) el impulso a la capacitación del personal dentro y fuera del país.

Llama la atención que todos los nuevos empleados de Petrobras deben asistir a clases de tiempo completo a la Universidad Petrobras durante varios meses sin importar el nivel del empleado o funcionario, lo que permite garantizar que todos tengan un nivel mínimo de conocimiento de las distintas áreas de la industria. En el mismo sentido, en el trabajo se destaca que en Pemex se pueden encontrar pocas personas con doctorado en Ingeniería Petrolera, mientras que en Petrobras existe una política para que los jóvenes salgan del país para obtener posgrados en Geología o Ingeniería Petrolera.

La investigación de Flores y Musacchio destaca, sin lugar a dudas, la importancia de haber avanzado en la reforma de Pemex, al tiempo que pone especial énfasis en la relevancia de contar con gente preparada para efectivamente modernizar a la principal empresa del país, y que esta sea verdaderamente un factor que impulse el desarrollo económico de México.

*Manuel Guzmán M. es director de Administración de Portafolios y Estrategia de Inversión de Intercam Grupo Financiero, maguzmanm@intercam.com.mx