La medida de eliminar el pago de la Tenencia fue anunciada como un apoyo del gobierno federal para el desarrollo del mercado interno. La reflexión en este punto versa sobre si el mercado interno responderá positiva y vigorosamente a la acción oficial, en este sentido existen diversas dudas, una de las cuales gira en torno del hecho de que en México existen diversas realidades económicas y sociales que impiden pensar que la eliminación de la Tenencia acabará beneficiando a los pobres, es decir, a la parte del mercado interno que ha sufrido de manera reiterada por las diversas crisis económicas que ha vivido el país.

Es un hecho que la principal preo­cupación de una familia que no tiene para comer no es la de comprarse un automóvil nuevo. Para dimensionar el problema basta recordar que en México existen 23 millones de personas que no tienen para alimentarse adecuadamente , es decir, son parte del mercado interno que no tendrá un beneficio directo por la eliminación de la Tenencia.

Cuando la información se revisa de manera más desagregada puede puntualizarse que en entidades como Chiapas (con cerca de 80% de personas pobres), Guerrero (con casi 70%), Puebla (más de 60%) o Oaxaca (60%), la medida difícilmente impactará a un grupo amplio de la población, ya que la premura principal de todos ellos es la de alimentarse, vestir, tener acceso a un sistema de salud, educación o seguridad social, nada de ello vinculado con estrenar un automóvil.

La inequidad en la distribución de la riqueza hace evidente que no puede hablarse de un único mercado interno: existen mexicanos que se encuentran en una pobreza similar a la de países como Haití, en tanto que hay otros para quien su situación les permite compararse con el nivel de vida que tienen habitantes de países desarrollados. La pregunta en este sentido es ¿a qué parte del mercado interno favorece la medida anunciada por el gobierno?

Bajo dicha perspectiva debe entenderse que la aplicación de la eliminación de la Tenencia va a favorecer a un grupo de personas que tienen recursos suficientes para resolver sus problemas básicos y además la posibilidad de comprar un automóvil nuevo, es decir, no son pobres.

Dado que los recursos fiscales son escasos y que en el segundo semestre la economía tendrá un menor dinamismo, es necesario que la estrategia de política económica contemple la solución de los problemas estructurales del país, como el de la pobreza y el empleo, no el de la compra de bienes de lujo.

*El dr. José Luis de la Cruz Gallegos es director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

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