El oro cerró estable el viernes para sumar su mayor alza semanal en más de tres años, ya que políticas monetarias más moderadas de los bancos centrales, la escalada de la tensión comercial entre Estados Unidos y China y rendimientos negativos en los bonos mantuvieron al lingote cerca de 1,500 dólares la onza.

El oro al contado cedió 0.1%, a 1,498.97 dólares por onza, tras superar en la semana el umbral de 1,500 dólares por primera vez desde abril del 2013. El lingote sumó 3.87% en la semana y 17% en el año, con un alza de más de 100 dólares en la última semana.

Los futuros del oro en Estados Unidos cerraron con un descenso de 0.1%, a 1,508.50 dólares la onza.

Los rendimientos de los bonos alemanes de largo plazo cayeron a mínimos históricos el miércoles, mientras que los retornos de la deuda gubernamental holandesa a 30 años y la irlandesa a 10 años se volvieron negativos por primera vez el lunes.

Los bancos centrales de Nueva Zelanda, Tailandia e India sorprendieron a los mercados con una serie de recortes en las tasas de interés, señalando la disminución de los recursos disponibles de las entidades para luchar contra una recesión.

La semana pasada, la Reserva Federal redujo los costos del crédito en Estados Unidos por primera vez desde el 2008.

“La disputa comercial está enloqueciendo al mercado. No descartamos correcciones técnicas, pero 1,500 es la nueva normalidad, a menos que las relaciones comerciales den un giro en la dirección correcta”, dijo Jigar Trivedi, analista de Anand Rathi.

Entre otros metales, la plata aumentó 0.4%, a 16.97 dólares por onza, para registrar una ganancia semanal de casi 5 por ciento. El platino se mantuvo estable, en 860.31 dólares la onza, mientras que el paladio sumó 0.3%, a 1,425.73 dólares por onza.