El oro, los bonos corporativos y los bonos de calificación AAA son los tres activos más atractivos para los administradores de reservas internacionales de bancos centrales, de acuerdo con la encuesta anual realizada por Central Banking Publications.

Según las respuestas, recogidas entre 39 banqueros centrales, cerca de 71% de los funcionarios continuará siendo comprador neto de oro, en el contexto de incertidumbre sobre la deuda soberana.

La condición de reserva de valor del oro y los temores sobre las divisas son las principales razones por las que los bancos centrales se han convertido en compradores netos de oro en el 2010 , relató en la introducción de la encuesta uno de los compiladores, Nick Carver.

De acuerdo con los resultados, una cuarta parte de los banqueros consultados refirió además que en el 2010 incrementaron su exposición en divisas de reserva no tradicionales como el dólar australiano y el canadiense.

Al respecto, Gabriel Casillas, economista para México en JP Morgan, explicó que la operación que recientemente realizó el Banco de México con la compra de 93.3 toneladas de oro se concreta en un contexto de debilidad del dólar de Estados Unidos, de una Europa inmersa en una crisis de deuda soberana y de altos precios de los commodities.

México no ha sido el único en elevar sus activos en oro. En lo que va del año, México, Rusia y Tailandia elevaron su tenencia en oro al equivalente a 6,000 millones de dólares.

México compró 93.3 toneladas desde enero; Rusia ha incrementado sus reservas en 18.8 toneladas, y Tailandia expandió sus activos en 9.3 toneladas también, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde el año pasado, resultado de las presiones internacionales para fondear a los países miembros, el FMI anunció la venta de 403.3 toneladas de oro de sus reservas. Entre los compradores del metal precioso estuvieron bancos centrales asiáticos como los de India, Bangladesh, República Mauricio y Sri Lanka.

Al dar por terminado el proceso de venta del oro en diciembre pasado, el FMI divulgó un comunicado donde reconoció que era previsible que los bancos centrales, sobre todo de países emergentes, continuaran con la compra del metal para diversificar sus reservas. México se convirtió en el trigésimo tercer mayor tenedor de oro del planeta, según el ranking del Consejo Mundial del Oro.

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