?El oro recortaba el jueves sus pérdidas iniciales, luego de que datos económicos mixtos de Estados Unidos golpearan al dólar, aunque el metal permaneció vulnerable a más pérdidas debido a que el interés de los inversores seguía siendo escaso.

El índice de la Reserva Federal de Filadelfia refirió que la región del Atlántico Medio en Estados Unidos ganó impulso en enero; pero los pronósticos de las empresas para los próximos meses empeoraron.

El oro al contado se mantuvo estable, a 1,241.60 dólares la onza. El lingote tocó el martes máximo de un mes de 1,255 dólares.

Los futuros del oro para febrero en Estados Unidos subían 3.20 dólares, a 1,241.50 dólares la onza.

El dólar cedía 0.1% frente a una canasta de monedas, mientras que la mayor parte de las acciones globales operaba a la baja y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense caían por debajo de 2.9 por ciento.

Los mercados están siguiendo de cerca la publicación de datos económicos para estimar si la Reserva Federal de Estados Unidos tendrá suficiente evidencia de recuperación económica como para seguir reduciendo sus estímulos monetarios durante el 2014.

Por otra parte, los precios del cobre cayeron presionados por expectativas de que en el año se incremente la oferta del metal, aunque las señales de poca disponibilidad para el consumo inmediato limitaron el retroceso.

El cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres cerró a 7,310 dólares por tonelada, por debajo del cierre el día anterior a 7,350 dólares por tonelada. Más temprano alcanzó los 7,370 dólares la tonelada, su precio más alto en una semana.

El metal no logró tomar impulso de un descenso del índice dólar y amplió las caídas incluso después de que el ex Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, reafirmó su convicción en el alivio cuantitativo.

Lo que tenemos en los dos años por delante son sustanciales cantidades extras de nuevo suministro minero llegando al mercado , dijo Nic Brown, jefe de investigación de mercado para materias primas de Natixis.

Sin embargo, las caídas de precios fueron limitadas por temores a una falta de suministro en el corto plazo en el mercado físico, debido a existencias bajas de cobre en los depósitos de la Bolsa de Londres y huelgas portuarias en Chile, el principal productor mundial de cobre.