El oro tuvo problemas para avanzar en unas operaciones agitadas el viernes pasado y selló su peor semana en más de un año, afectado porque que el dólar extendió su repunte después de que la Reserva Federal adelantó esta semana a 2023 sus proyecciones para las primeras alzas de las tasas de interés tras la pandemia.

El oro al contado bajó 0.1% a 1,770.96 dólares por onza, luego del repunte registrado más temprano. Los precios del metal cedieron un 5.7% en la semana, tras haber caído más del 2% el jueves. Los futuros de oro en Estados Unidos cerraron con un retroceso del 0.3% a 1,769 dólares la onza.

El paladio registró su mayor descenso semanal desde marzo de 2020, mientras que la plata perdió más de 7% durante la semana.

La Fed también abrió el miércoles el debate sobre cuándo y cómo puede ser apropiado que el banco central comience a reducir sus compras mensuales de activos y restó importancia a la repercusión de la pandemia en el crecimiento.

El lingote se vio aún más afectado por la declaración del presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, de que la inflación era más fuerte de lo anticipado y que un endurecimiento más rápido de la política monetaria fue una respuesta "natural".

El cobre cayó el viernes, rumbo a su mayor retroceso semanal desde marzo de 2020, después de que la Reserva Federal señaló que comenzaría a endurecer su política monetaria y de que China dijo que vendería reservas estatales para limitar los precios.

El cobre de referencia en la Bolsa de Metales de Londres cedió 1.7% hasta los 9,159 dólares la tonelada, con un descenso en la semana cercano al 8.5 por ciento.