El ministro de Petróleo de Irán acusó el sábado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de insultar a la OPEP por ordenar al cártel elevar la producción de crudo y bajar los precios, agregando que la presión estadounidense no había llevado a modificaciones en el bombeo y exportaciones iraníes.

El miércoles, Trump acusó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo de generar un alza en los precios del combustible, e instó a Arabia Saudita a bombear más si quería que Washington lo siguiera apoyando en su disputa contra Irán.

“Todos los días Trump envía un nuevo mensaje que crea incertidumbre en el mercado”, declaró el ministro Bijan Zanganeh en entrevista con la televisión estatal iraní.

“La orden de Trump a los miembros de la OPEP de elevar la producción es un enorme insulto a esos gobiernos y naciones y desestabiliza al mercado”.

Zanganeh afirmó que la tensión entre Teherán y Washington era una “guerra comercial” y agregó que esa disputa no había llevado a que su país modificase sus exportaciones y producción de petróleo.

Irán, el tercer mayor productor petrolero de la OPEP, enfrenta sanciones por parte de Estados Unidos contra sus envíos de crudo, lo que está llevando a algunos clientes a reducir sus compras.

En mayo, Washington se retiró de un acuerdo internacional a seis bandas con Teherán sobre su programa nuclear y dijo que impondría nuevas sanciones contra el sector de energía iraní.

Los ministros de Relaciones Exteriores de los otros cinco países se reunieron el viernes con representantes de Irán y ofrecieron un paquete de medidas económicas para paliar las sanciones estadounidenses, pero Teherán declaró que la propuesta no era lo bastante buena.

Los esfuerzos ordenados por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, para recuperar la decadente producción de crudo no parecen suficientes. Liderados por el ministro del ramo, los trabajadores petroleros celebraron una misa por la restauración de la industria.

Venezuela pide recuperación

Con ruegos por la “recuperación productiva” de la estatal PDVSA, la ceremonia tuvo lugar el pasado viernes en una hacienda de la petrolera en Caracas, según un boletín del Ministerio de Petróleo.

“Este espacio de paz y espiritualidad estuvo acompañado por las peticiones de la clase trabajadora dirigidas a la recuperación productiva de la industria”, señaló el texto.

En la misa, el ministro y presidente de PDVSA, general Manuel Quevedo, y los empleados oraron por “el bienestar” de Venezuela, sumida en una profunda crisis con una hiperinflación que podría superar 13,800%, según el FMI, y 200,000%, de acuerdo con el Parlamento, de mayoría opositora.

“La recuperación de PDVSA es también la recuperación de todo el país”, dijo el sacerdote Pablo Urquiaga, quien ofició el acto.

Venezuela, que recibe 96% de sus divisas de la exportación petrolera y dependiente de las importaciones, enfrenta una grave escasez de alimentos, medicinas y demás productos básicos.

Fuentes secundarias citadas por la OPEP situaban que la producción venezolana en mayo fue de 1 millón 392,000 barriles por día, una caída de 42,000 barriles diarios respecto a abril.