El documento destaca, asimismo, que el ajuste a la baja en el precio del petróleo no tendrá un efecto relevante en el presupuesto gubernamental y que las reformas estructurales aprobadas recientemente fortalecerán el marco macroeconómico de México.

En el documento se menciona que México cuenta con una gran oportunidad para elevar sus tasas de crecimiento económico y asegurar una convergencia de su nivel de vida, con el del resto de los países avanzados que conforman la OCDE, así como reducir la informalidad y disminuir los altos niveles de pobreza.

De acuerdo con el organismo internacional, las reformas estructurales tendrán un impacto trascendental en la actividad económica de nuestro país, aunque deberán ser acompañadas por acciones decididas para mejorar el funcionamiento de las instituciones judiciales, fortalecer el Estado de Derecho, atender los problemas de seguridad y combatir la corrupción.

Una vez que se sienta el impacto total de las reformas sobre la economía, se podrá observar incrementos en la productividad y la inversión, al tiempo que se aumenta el ingreso per cápita anual hasta en un punto porcentual adicional durante los próximos diez años.

Las reformas estructurales permiten ahora una mayor competencia en sectores dominados tradicionalmente por monopolios, de manera tal que en el corto y mediano plazos se podría observar un desempeño más vigoroso en estas ramas de la economía, mientras que la reforma educativa establece un marco de cambios y adecuaciones que seguramente tendrá efectos duraderos en el futuro.

Junto con las adecuaciones constitucionales aprobadas en nuestro país a lo largo del 2014, la consolidación de una tendencia positiva en la economía global podría dar lugar a un crecimiento cercano a 4% en los próximos años. La convergencia hacia las mejores prácticas de la OCDE en las áreas de la reforma judicial e informalidad podrían aumentar el crecimiento económico y la potencia de México en otro punto porcentual al año.

Aunque la perspectiva es positiva, la OCDE no deja de reconocer la presencia de riesgos que podrían comprometer el estimado de crecimiento económico del país. Entre los riesgos más importantes que se plantean en el documento, destacan el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos y el impacto que esto podría tener en el desempeño de los mercados financieros, así como la inseguridad y corrupción, factores que podrían inhibir la correcta instrumentación de las reformas estructurales.

Mención especial merece el análisis sobre la drástica caída en los precios del petróleo. En este sentido, la OCDE enfatiza que esta coyuntura representa una oportunidad para reducir la dependencia de la economía mexicana, principalmente de las finanzas públicas, de esta materia prima.

Aunque la caída en el precio del petróleo ha sido importante, el documento sostiene que nuestro país cuenta con una estrategia integral para atemperar dichos ajustes, de manera tal que se minimiza el impacto sobre el presupuesto gubernamental. Esta estrategia se basa principalmente en cuatro elementos, a) la correlación inversa entre el precio del petróleo y el tipo de cambio, lo que significa que en una coyuntura de baja en el petróleo el tipo de cambio se debilita, y esto incrementa la competitividad de los productos mexicanos en el exterior, b) la estrategia de mantener el precio del combustible fijo a pesar que el petróleo caiga, d) la contratación, desde hace ya algunas décadas, de coberturas cambiarias con el fin de asegurar el precio presupuestado y, e) la creación de un fondo de estabilización que puede ser utilizado para hacer frente a un colapso en el precio del petróleo.

La OCDE presenta también recomendaciones para aumentar el carácter incluyente del crecimiento económico de México, mediante la disminución de la desigualdad del ingreso y de las oportunidades, el combate frontal a la pobreza y el fomento de la participación de las mujeres en el mercado laboral.

Estas recomendaciones incluyen reformas adicionales en el área de educación, promoción del acceso a servicios de asistencia médica y cuidado infantil de calidad, nuevos sistemas de seguro de desempleo y pensión universal, así como la puesta en marcha en su totalidad del programa de transferencias de efectivo Prospera.

De acuerdo con el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, reducir la desigualdad del ingreso no sólo mejora el bienestar, sino que también apoya el crecimiento económico. En la presentación del documento, Gurría expuso que es necesario que los beneficios del crecimiento económico sean compartidos por el grueso de la población, y no se concentre en unos pocos. Desde su perspectiva, el proceso de cambio estructural tiene que ayudar a disminuir la lacerante desigualdad que persiste en el país y garantizar que todos los mexicanos gocen de la oportunidad de tener éxito.

Sin lugar, a dudas el documento es sugestivo, toda vez que presenta la visión que se tiene de México en el extranjero. Una de las conclusiones más relevantes es que nuestro país cuenta con un sólido marco macroeconómico, apoyado por la aprobación de las reformas estructurales, aunque también se puntualizan los grandes retos que se tienen en el horizonte y que se deben enfrentar con decisión si se quiere aspirar verdaderamente a ser un país de primer mundo.

*Manuel Guzmán M. es director de Administración de Portafolios y Estrategia de Inversión de Intercam Grupo Financiero,

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