Toda medicina tiene sus efectos colaterales y la que recetaron los bancos centrales a los mercados para curarlos de la Gran Recesión no está escapando a ello. Los años sin término de políticas monetarias ultralaxas dispararon la liquidez y permitieron a las empresas financiarse a costos nunca vistos, pero hay una cara B: el alto endeudamiento y el empeoramiento del perfil de crédito.

En condiciones de bonanza económica, la bola puede seguir rodando, pero todas las previsiones apuntan a una desaceleración para la eurozona en el 2020. Y las compañías con mayor debilidad crediticia pueden ser las primeras en notarlo, según alertan las agencias calificadoras.

Moody’s hizo un ejercicio para calcular cómo afectaría un tropiezo en el crecimiento económico al tejido corporativo europeo y las conclusiones son claras: “Incluso en una recesión suave, el número de empresas con rating en el grado especulativo (high yield) que experimenten rebajas de calificación o impagos tiene el potencial de ser más alto que entre el 2007 y el 2009”, señala la entidad en un informe.

El problema es que no todo el grado especulativo es igual y en estos momentos los ratings se están concentrando en la parte que entraña más riesgo, el tramo más bajo de la letra B, considerado como altamente especulativo. “Su población se ha incrementado considerablemente desde la última recesión”, añade Moody’s.

El apetito de los inversionistas por prestar a estas empresas no desfalleció y las compañías están aceptando la mano que se les tiende. “El número de compañías con un rating de “B3” con perspectiva Negativa y más abajo crecerá posiblemente en los próximos 12 a 18 meses”, explicaron los analistas de la agencia.

Las culpables serán las rebajas de calificación que se produzcan en las empresas con ratings “B2” y “B3” debido “a su agresivo perfil de riesgo y a su limitada generación de caja en un entorno de caída de los beneficios corporativos”.

Moody’s no tiene duda: “El crecimiento tanto en el número como en la proporción de compañías con problemas apunta a que el ciclo de crédito está cambiando de dirección, aunque de manera lenta”.

Desaceleración

Pero ni siquiera tiene que llegar una recesión para que la tasa de impagos se dispare. Basta para ello la desaceleración que se espera para Europa en el 2020, que hará que este indicador pase de 1.5% a finales del 2019 hasta 3.3%, con el que Moody’s prevé que se cierre el ejercicio que acaba de empezar.

“La economía de la zona euro está viviendo su ritmo de expansión más lento en cinco años y el crecimiento del PIB solamente va a incrementarse ligeramente si se mira más adelante, hasta 1.2% en el 2020 y 1.4% en el 2021 frente a 1.1% del 2019”, destaca el informe. La desaceleración china, el Brexit y el temor a las guerras comerciales ayudaron con su grano de arena para frenar el crecimiento y debilitar los sectores productivos.

También puede haber desaceleración en crecimiento

Pero no todos los vaticinios son pesimistas. Société Générale ve la botella medio llena: “La desaceleración en el crecimiento es considerable, sobre todo en Estados Unidos, aunque también en Europa. Pero eso no está enturbiando la perspectiva general de la economía.

Los inversionistas son ahora más optimistas que hace seis meses porque se espera que el 2020 sea el año en que se toque fondo y que en el 2021 todo comience a repuntar con un crecimiento importante, cuando antes se contaba con una desaceleración más larga”, señaló Jaime Sanz, responsable de Asesoramiento de Rating para Estados Soberanos del banco francés, durante la presentación de las perspectivas de la entidad para el nuevo año en los mercados de deuda.

España seguirá destacando dentro de la eurozona por su crecimiento. Pese a la desaceleración que también se espera en la economía nacional y a que Société Générale tiene una previsión de incremento del PIB español que está por debajo del consenso del mercado, porque se sitúa en 1.4%, “el crecimiento de España será muy superior a la media”, añadió Sanz.