Sólo en Estados Unidos se observa una recuperación económica. En otras regiones existe recesión (Europa) o bien, un menor ritmo de crecimiento con respecto al año pasado (China–Asia–Sudamérica). El principal motor de la recuperación estadounidense hasta ahora es el sector industrial. México es el país emergente más beneficiado por este contexto.

En el transcurso de este año hemos observado una recuperación modesta en el crecimiento total de Estados Unidos. Según reportes del Departamento de Comercio, el Producto Interno Bruto creció sólo 2.2% en el primer trimestre, ligeramente por debajo de lo esperado y menos que al cierre del 2011.

La ausencia de gasto público y el deterioro del sector inmobiliario, así como una menor acumulación de inventarios, afectan al crecimiento. Pero la tendencia de consumo continúa creciendo a tasas altas. Más aún, la recuperación está fincada en una actividad industrial que parece mantener la fuerza.

Al finalizar el verano pasado, la producción industrial registraba tasas anuales de crecimiento cercanas a 3.0 por ciento. El índice de percepción de los gerentes de compra de la industria de manufacturas, conocido como ISM, se ubicaba en los límites de 50 puntos (un índice por debajo de 50 indica una contracción en la industria).

En el cierre del año pasado, la tasa de crecimiento de la producción industrial en Estados Unidos había aumentado a niveles superiores a 4.0% anual. En los dos primeros meses de este año, el crecimiento llegó a ser de 4.6 por ciento.

Por su parte, el ISM repuntó a niveles de 53, primero en noviembre y después en febrero. El pasado lunes se informó que el dato de abril fue de 54.8, dato muy favorable para confirmar el ritmo de recuperación en el sector industrial de dicho país.

A pesar de ello, en el ámbito global no hay mucho entusiasmo. En Europa persiste la recesión y la misma clase de indicadores publicados el día de ayer para la eurozona indican una caída mayor. En China y Asia el crecimiento es positivo, pero hay una desaceleración. Debido a este último factor, países exportadores de bienes básicos como Australia, Chile o Brasil han perdido velocidad.

Uno de los pocos países que han ganado velocidad en el crecimiento en los meses recientes es México. ¿Por qué? Porque es el más vinculado con el sector industrial estadounidense. Todos sabemos que es el motor más relevante de nuestra economía y que la mayor parte de las exportaciones mexicanas son de artículos manufacturados hacia la industria del norte.

De este modo, la producción industrial de México, que se había desacelerado hasta mediados del 2011, tuvo un impulso al cierre del año pasado y en los primeros meses de este año.

Nada más en febrero, con cifras ajustadas por estacionalidad, la producción industrial aumentó casi 6% y el nivel de crecimiento anual de las exportaciones de manufacturas volvió a ser de dos dígitos.

No se sorprenda si el crecimiento del PIB en México es muy elevado en el primer trimestre del año. La fuerza del sector manufacturero comienza a influir en rubros como el nivel del empleo y la persistencia del consumo doméstico.

Si la estructura de la recuperación sigue siendo la misma, México va a ser de las economías más dinámicas en un entorno en general débil.

Será difícil que Estados Unidos logre consolidar su recuperación en números mayores si en el resto del mundo no hay mayor crecimiento; eso nos impide ser muy entusiastas por el momento. Pero que estamos en una coyuntura que nos favorece, de eso no hay duda.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: perspectivas@invex.com. Twitter: @invexbanco.