México podría aprovechar la ventana de oportunidad que se ha abierto con el encarecimiento del costo de mano de obra en China si consigue empujar los cambios regulatorios que favorecerán una mayor inversión productiva en el país, coincidieron economistas de Bank of America-Merrill Lynch (BofA-ML) y Barclays Capital (BarCap).

De acuerdo con Carlos Peyrelongue, analista en BofA-ML, México se encuentra en una posición más competitiva que China, al conjuntarse dos fenómenos: la depreciación del peso mexicano frente al encarecimiento del tipo de cambio chino. Además, el aumento del salario real de China contra el de México que se mantiene estable.

Estas dos variables, aclaró en conversación, significan que México se ha vuelto más competitivo que China.

El costo de una hora de trabajo en dólares, más el menor costo de transporte hacia Estados Unidos, podría hacer más atractiva la inversión en México y ganarían una mayor cuota de mercado en las importaciones de Estados Unidos , refirió.

Pero son ventajas que poco tienen que ver con algún esfuerzo mexicano, matizó aparte Marcelo Salomón, economista en Nueva York de BarCap.

Según el experto, este costo laboral que temporalmente favorece a México no resulta de la mayor productividad de los trabajadores, sino de la política china de impulsar el crecimiento de su economía al cambiar el modelo de la inversión al consumo.

México podría aprovechar esta ventana de oportunidad sólo si consigue cambiar la regulación relativa a la industria y vuelve más atractiva la inversión productiva de empresas , destacó.

Y para multiplicar el beneficio para México, observó el experto de BofA-ML, tendrían que aprobarse reformas estructurales como la fiscal y la energética.

HASTA EL PRÓXIMO SEXENIO

Entrevistado desde sus oficinas en Wall Street, el estratega de BarCap observó que el escenario central de la firma para México no contempla el impacto de reforma estructural alguna ni para éste ni para el año próximo.

Aclaró que el fin de una administración pública, como la de México, no ha sido el escenario más propicio para impulsar cambios estructurales de la envergadura que tendría que sostener una mayor inversión productiva.

Para BarCap, enfatizó, no hay aún elementos para estimar que el próximo año se completará alguna reforma de tal envergadura que pueda detonar un mayor crecimiento en la economía. Se refirió al caso específico de las reformas fiscal y energética.

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