México es una de las principales economías del mundo ausentes en el mercado de bonos verdes soberanos.

“México, México, ¿dónde está tu bono verde?”, preguntó Sean Kidney, cofundador y director general de Climate Bonds Initiative, organización internacional que busca movilizar capitales para hacer frente al cambio climático, en la Cumbre Finanzas Sustentables MX 2018, celebrada en la Bolsa Mexicana de Valores.

El 2017 fue un año de importantes colocaciones. Francia dio el primer paso en enero cuando colocó 7,600 millones de dólares como parte de su programa de bonos verdes soberanos que finalizó el año en 10,700 millones de dólares.

Fiji, por su parte, colocó 50 millones de dólares en esta clase de instrumentos y Nigeria hizo lo propio por 30 millones de dólares.

Para este año, Asia busca el protagonismo. Hong Kong anunció planes para un programa de bonos verdes con un techo de endeudamiento de 12,800 millones de dólares como parte de su presupuesto para el 2018 y el 2019. Lo anterior sería suficiente para imponer un máximo histórico.

“Necesitamos aumentar el ritmo de emisiones verdes en México y América Latina si es que la región quiere construir infraestructura resiliente y baja en emisiones necesaria. El cuello de botella no está en la demanda, sino en la oferta y México es el lugar indicado para la emisión verde”, dijo Kidney.

Los cambios venideros

“¿Dónde está (México) en política verde?”, cuestionó el director general de Climate Bonds Initiative.

Los inversionistas institucionales (como las administradoras de fondos para el retiro) empiezan a consolidar su información y se perfilan a aplicar las primeras medidas para hacer sus portafolios más verdes.

“Sabemos que las inversiones que están preparando tecnologías para provocar menor contaminación tienen más probabilidad de éxito y por lo tanto tienen más rentabilidad. El incentivo es que hay más dinero, probablemente más barato”, dijo Enrique Solórzano, copresidente del Consejo Consultivo de Finanzas Climáticas.

En el otro extremo, “las industrias más contaminantes están viendo menos recursos para su financiamiento y eso se traduce en que se encarece el financiamiento y eventualmente puede llegar incluso a desaparecer, ésa es la penalización”, agregó Solórzano.

“México debería tomar el liderazgo de la región (...) No tenemos que esperar a la nueva administración”, dijo Kidney.

En el 2018, Climate Bonds Initiative estima colocaciones de bonos verder, a nivel mundial, por 250,000 millones de dólares. Los bonos soberanos jugarán un papel importante para lograr la meta.