En las próximas semanas, los mercados europeos, específicamente los bonos y de la deuda gubernamental, seguirán especulativos, dijo Igor de Maack, gestor de fondos y vocero de DNCA, filial de Natixis, en un análisis.

Agregó que la semana pasada, las bolsas europeas se desestabilizaron por la esperada formación del gobierno italiano.

Dicho acontecimiento generó que la tasa de largo plazo de Italia se ajustara cerca de 60 puntos base.

Según De Maack, anticipar una inmediata implosión de la zona euro parece un poco prematuro.

Explicó que el escenario griego demostró que permanecer dentro de una sólida región monetaria, cuyo líder es Alemania, al final pesa más que las supuestas ventajas de una desordenada retirada y la instauración de una divisa local.

Por otro lado, indicó que observar que el euro y la zona monetaria en su conjunto aún atraviesan por un proceso de desarrollo y constante evolución es un asunto de sentido común.

Según el gestor de fondos, aunque los bonos del gobierno italiano probablemente se vean bajo mucha presión en las próximas semanas o meses a medida que se anuncian las posturas del nuevo gobierno, “debemos destacar que dos terceras partes de la deuda italiana está en manos de inversionistas locales”.

Focos rojos en emergentes

De Maack destacó que, entre los mercados emergentes, las extremas dificultades que enfrentan países como Turquía y Argentina también fungen como un recordatorio de que un déficit público inevitablemente desestabiliza la divisa local y la economía en general.

Dijo que las tensiones, amenazas y negociaciones entre Estados Unidos y China durante los acuerdos comerciales y la cumbre con Corea del Norte también han acrecentado la ansiedad entre los inversionistas.

“Todos los factores anteriores han incrementado el estatus del dólar como divisa segura, entre un cuestionamiento global de multilateralismo y la acumulación de deuda privada al interior de casi todas las economías”, explicó.

Añadió que, de existir un giro en Europa, puede traducirse en una corrección entre los mercados, por un aumento de salida de capitales.

Consideró que un buen catalizador sería una caída del euro, lo que reforzaría la competitividad de los exportadores europeos.


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