¿Coincidirán en 2015 los inversionistas con Napoleón cuando sostuvo que ?la prudencia es más peligrosa que la audacia?? En un universo financiero en el que pesa mucho el nivel de tolerancia al riesgo de cada uno, las perspectivas para el año próximo respecto de los mercados emergentes llamarían a ser más prudentes que audaces.

Y sin embargo, como bien saben los analistas e inversionistas de todo el mundo, en muchos casos ser más audaz que la media da muy buenos resultados. Sin ir más lejos, el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires arrojó una ganancia del 130% en los tres primeros trimestres de 2014, la mayor del mundo, dentro de un contexto doméstico de mucha incertidumbre (luego, como confirmando a los más prudentes, desde principios de octubre hasta hoy lleva perdido un 25 por ciento).

Si bien los mercados emergentes han sido los destinos de inversión más atractivos de la última década, y principalmente a partir del estallido de la burbuja especulativa subprime en 2008, hoy el panorama luce bastante diferente de cara a 2015.

De hecho, desde el año 2011 que el índice MSCI de acciones emergentes no logra superar al de acciones mundiales, toda una señal de que el sentido del viento ha cambiado, por lo menos por un tiempo.

Sin ir más lejos, los resultados globales de las acciones emergentes en 2014 han sido bastante decepcionantes para los inversionistas, acostumbrados a obtener ganancias elevadas en estos mercados. El índice que las reúne no supera el 3% este año, siendo inferior al rendimiento de las acciones europeas y, sobre todo, estadounidenses.

¿Qué pasó?

Hace rato que los inversionistas comprendieron que el boom emergente se detuvo, debido en gran parte a su alta correlación con la salud de la economía estadounidense. Cuando estalló la crisis subprime, la política monetaria ultra expansiva de la Reserva Federal (Fed) hizo que las tasas de interés se derrumbaran y que las alternativas de inversión en Estados Unidos perdieran atractivo.

De esta manera, la llegada de inversión extranjera directa (IED) a las economías emergentes se volvió récord, atraída por un contexto de saneamiento fiscal y de fuerte crecimiento en la mayoría de estos países, gracias a un ciclo alcista de sus productos exportados (principalmente commodities).

Pero a medida que la economía de Estados Unidos se recuperó, los flujos de IED que iban al mundo emergente en busca de mayor rentabilidad cambiaron de dirección y comenzaron a retornar al principal mercado financiero mundial.

En junio de 2013 se dio la señal oficial de que las cosas comenzaban a cambiar (cuando la Fed advirtió que en el futuro próximo iba a reducir su plan de estímulo monetario), algo que se produjo de manera gradual. Por eso no debería sorprender que hoy les cueste mucho a los bancos vender productos financieros emergentes a sus clientes.

"El dólar atrae los flujos de los inversionistas que ven allí una protección, un refugio. Podemos pensar que se preparan para repatriar los fondos de los emergentes hacia la zona dólar, a partir del momento en que las tasas de interés vuelvan a subir en Estados Unidos", indicó Igor de Maak, de DNCA Finance.

Hoy, a diferencia de unos años atrás, hay bastante reticencia en colocar una parte tan importante de la cartera en activos que no sean desarrollados (principalmente de Estados Unidos), a pesar de que las acciones emergentes estén bastante subvaluadas, según varios analistas. Sin embargo, la realidad indica que los inversores abandonan los mercados emergentes, más allá del potencial que conserven.

Nadie pone en duda que hacia 2030 estas economías van a representar el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial (hoy alcanzan el 40%) y que el volumen total de la capitalización bursátil de sus acciones va a superar el 50% del total, cuando hoy representan el 30%. A pesar de ello, la brecha de crecimiento entre los países emergentes y desarrollados se redujo (pasó de un 5% al 2.5% actual) y recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que revisar a la baja sus perspectivas de crecimiento para estas economías.

Sólo la India se salva

Entre los principales destinos de inversión en el mundo emergente (los conocidos BRIC), sólo la India parece estar salvándose de la retirada de flujos de fondos. China se desacelera desde hace algunos años, mientras que Rusia y Brasil sufren por la caída en el precio de los commodities y problemas internos como las sanciones internacionales por la crisis en Ucrania o el escándalo de corrupción de Petrobras.

En cambio, los inversionistas creen que el nuevo gobierno indio cuenta con el consenso interno suficiente para llevar adelante un extenso plan de inversiones en infraestructuras que necesita el país y una mayor protección para la IED. De hecho, la OCDE estima que en 2016 el crecimiento del PIB indio va a alcanzar al chino.

En este contexto, la apreciación del dólar (por las políticas monetarias contractivas de la Fed) también afecta a muchos emergentes, principalmente asiáticos, varios de ellos con sus monedas atadas a la cotización de la divisa estadounidense. Porque estos países tienen que lidiar además con la depreciación del yen japonés, ya que su gobierno viene aplicando una política monetaria ultra expansiva para mejorar la competitividad de sus exportaciones. Todo esto hace que muchos inversionistas hoy prefieran no seguir el consejo de Napoleón y pensarlo dos veces antes de invertir en el mundo emergente.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica

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