A pesar de que no hay ningún avance claro en las negociaciones entre republicanos y demócratas para determinar un plan financiero y evitar los fuertes ajustes contemplados en el mal llamado precipicio fiscal, las bolsas mantienen una notoria fortaleza. Los precios de las acciones reflejan que los inversionistas apuestan por la lucidez entre políticos y no por la esclerosis.

El razonamiento de muchos inversionistas es sencillo. En primer lugar, la analogía con un precipicio no es del todo correcta. No se está tomando una decisión que implica caer o no caer. Se están negociando ajustes fiscales y, de no tener éxito, éstos simplemente serán muy grandes.

En segundo lugar, nadie puede apostar a que, en una fase crítica, la clase política estadounidense se disparará en el pie. Si bien es cierto que el mismo Congreso se impuso una fecha límite, puede haber un arreglo parcial que aclare el rumbo de las cuentas públicas y el techo del endeudamiento(los dos factores importantes) al menos para el 2013.

El simple hecho de evitar los ajustes ya programados será visto como una buena noticia en los mercados. Nada le hace más daño a las bolsas que no tener claridad sobre la tendencia de la economía y el asunto fiscal de EU es un gran elemento de incertidumbre.

De darse un acuerdo como el descrito, quedará pendiente un gran arreglo fiscal de largo plazo que le dará viabilidad a una eventual reducción del fuerte endeudamiento que ostenta el gobierno de Estados Unidos.

Dicho resultado aplacará a los mercados pero les garantiza en el transcurso del 2013 la presencia de nuevos episodios de tensión una vez que los políticos vuelvan a las discusiones.

Algo similar pasa en Europa. Los países miembros aprobaron un nuevo tramo de ayuda a Grecia. El gobierno español hizo una solicitud de recursos para apoyar a su sector bancario.

Estos hechos y la decisión de Grecia de recomprar bonos a un descuento menos dañino que el que esperaban los inversionistas han generado confianza en los mercados de deuda de la región. Los diferenciales de la deuda de los países en problemas contra la deuda alemana se han reducido en un signo de mayor confianza.

La señal más positiva es que Grecia permanecerá dentro del euro por todo el año próximo. No hay que olvidar que hubo muchas especulaciones al respecto. No obstante, el problema de endeudamiento sigue siendo grave.

Aun cumpliendo con su programa de austeridad y a las tasas actuales, Grecia seguirá teniendo una deuda cercana a 120% del PIB en el 2020. El planteamiento de una viabilidad para las deudas soberanas en los países endeudados de Europa requiere el reconocimiento de quitas, algo que Alemania sigue sin aceptar.

¿Qué podemos esperar en el 2013? Renovadas discusiones, fechas límites representados por los grandes vencimientos de deuda en países como Grecia, España o Italia, incertidumbre por las elecciones en Alemania, protestas en la calle, rigidez de la clase política; en fin, hay avances pero no entraremos en una etapa de recuperación con calma. Eso aún esta lejos.

En conclusión. Los inversionistas confían en la presencia de acuerdos y le dan menos peso al fuerte riesgo de un ajuste drástico en el crecimiento. La confianza de los consumidores en Estados Unidos ha subido en los últimos meses de manera importante. Al parecer, el cierre de año puede ser favorable. No obstante, el 2013 volverá a ser un año de transición apoyado en políticas monetarias expansivas y en la decisión de los gobiernos de seguir arreglando los fuertes problemas estructurales que derivaron de la crisis; por lo tanto, puede haber aún cambios de percepción y vaivenes en las bolsas.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de Invex. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo: [email protected]

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