El financiamiento de las empresas mexicanas en el mercado de deuda corporativa de largo plazo, en la Bolsa Mexicana de Valores, ha tenido un primer mes del 2021 desierto, similar a lo observado en los dos años anteriores y se prevé, por las solicitudes públicas, que la actividad tenga una lenta recuperación y se llegue hasta marzo sin la solicitud de recursos.

Lo anterior, luego de que enero terminó sin ninguna colocación, dada la incertidumbre por la pandemia del coronavirus, por el alza en contagios, nuevas medidas de restricción y los desafíos en los programas de vacunación a nivel global, además de la típica estacionalidad.

La baja actividad observada, principalmente en enero con cero monto colocado, "puede ser explicado por la baja actividad que normalmente se observa al inicio de cada año, a lo que se añade el repunte en los contagios en el país y la imposición de medidas de distanciamiento social que tienen un impacto en la economía, creando incertidumbre en el corto plazo tanto para emisores como inversionistas", expuso Tania Abdul Massih, directora de Deuda Corporativa de Banorte, en un análisis.

Para este mes el panorama seguirá con baja actividad, teniendo en lista de espera solo la venta de certificados bursátiles sostenibles de Operadora de Servicios Mega, una institución financiera no bancaria, enfocada en otorgar créditos simples y de arrendamiento puro a pequeñas y medianas empresas del país. El objetivo es alcanzar los 3,000 millones de pesos que utilizará para financiar proyectos sostenibles.

"No descartamos cambios en las fechas de colocación con base en el poco apetito por crédito por parte de los principales inversionistas del país y que las emisiones podrían empezar a lanzarse después de que se conozcan los resultados corporativos del cuarto trimestre del 2020 y la economía muestre mayor crecimiento hacia el segundo tercio del 2021", opinó la directiva de Banorte.

Año difícil

En el 2020, el monto levantado por corporativos en el mercado local de deuda de largo plazo cayó 20% si se compara con todo el 2019, cerrando en 125,254 millones de pesos.

La caída en este mercado fue causada por la pandemia del coronavirus que generó una fuerte incertidumbre entre los inversionistas y empresas que decidieron posponer, en ciertos momentos del año, la venta de bonos corporativos.

Enero del año pasado también fue un mes desierto en el mercado de deuda corporativa de largo plazo. Abril y mayo se ubicaron como los meses con una considerable desaceleración respecto a igual periodo del año previo.

judith.santiago@eleconomista.mx