La reciente apreciación del peso frente al dólar se debe principalmente a la entrada de los llamados capitales golondrinos , que sólo buscan mejores ganancias financieras al invertir en valores que pagan intereses relativamente altos, de acuerdo con Consultores Internacionales S.C. (CISC).

En el análisis titulado Peso fuerte y mercado débil , la empresa de consultoría expone que entre este tipo de capitales está la inversión extranjera dirigida a la compra de bonos gubernamentales y a la adquisición de acciones comercializadas en la bolsa de valores.

Según información del Banco de México (Banxico), refiere, la inversión extranjera de cartera en 2011 fue de 25,407 millones de dólares, mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) acumuló 20,823 millones.

No obstante, entre enero y septiembre de 2012 (reciente dato publicado), la inversión de cartera acumuló 37,658 millones de dólares contra sólo 13,045 millones de IED.

Estas cifras dan clara idea de la entrada masiva de capitales golondrinos, ya que cerca de 90% de estos flujos se dirigió al mercado de dinero, es decir, compra de bonos , argumenta la firma.

En su opinión, esta afluencia no es fortuita, pues es resultado de la astringencia a la que las políticas monetarias en Estados Unidos, Europa y Japón someten a sus mercados financieros con tasas mínimas y bonos gubernamentales que han perdido su valor de manera importante.

Ante esta situación, los grandes capitales se refugian en los mercados emergentes, entre ellos se encuentra México, señala CISC.

La supuesta fortaleza del peso está sustentada en capitales golondrinos, que llegan en parvada a un mercado relativamente seguro y que paga mejor que los países desarrollados, pero que por su naturaleza pueden hacer la graciosa huida en cualquier momento, y no hay reservas que aguanten choques de grandes magnitudes , alerta.

En las últimas semanas se ha registrado una apreciación del peso frente al dólar estadounidense, pues tan sólo en lo que va de la actual administración el peso ha acumulado una ganancia de 2.2 por ciento.

Además, esta apreciación es de 12% desde junio de 2012, cuando el tipo de cambio registró su mayor nivel en ese año, al superar los 14 pesos por dólar, lo que obligó en su momento a que las autoridades monetarias reaccionaran.

En la actualidad, la paridad ha fluctuado alrededor de los 12.60 pesos por dólar y algunos analistas especulan que puede llegar a los 12 pesos.

Para CISC, esta apreciación no es producto de una mejoría en la competitividad del país o en las cuentas externas vía una reducción del déficit comercial o por las expectativas positivas que el nuevo gobierno puede generar.

Tampoco lo es por la perspectiva de que se va por buen camino hacia la concreción de las tan necesarias reformas estructurales, lo cual daría verdaderas razones para plantear que se tiene un peso fuerte, sino a la entrada de los capitales golondrinos , insiste.

Destaca la necesidad de mantener un equilibrio en el mercado cambiario que dé impulso al sector exportador, sobre el que se ha sostenido la recuperación y el crecimiento, y al mercado interno, sobre el que descansa el consumo y el grueso del empleo productivo.

Así, considera, un objetivo claro es mantener niveles competitivos del tipo de cambio y evitar la volatilidad cambiaria manteniendo bajo control los posibles riegos por los flujos internacionales de capital, privilegiando la inversión productiva ante la especulativa.

Es necesario que la relación peso-dólar se mantenga bajo la política cambiaria de libre flotación de las divisas, en todo momento , plantea la consultora.

En su opinión, para tener un buen desempeño, a la economía mexicana le conviene un tipo de cambio que fluctúe alrededor de los 13.81 pesos por dólar, valor que permitiría mantener un nivel competitivo en el mercado externo y respaldar el desarrollo del mercado interno, y sería un verdadero peso fuerte.

APR