Cuando las personas piensan en invertir con una corredora de bolsa, muchas veces creen que ésta se encargará, en forma personal, de administrar y mover su capital gracias a un equipo de traders que operan tras, mínimo, ocho pantallas de monitoreo.

La verdad es que esto dista mucho de la realidad, ya que en general la persona o ejecutivo que está a cargo de su cuenta, muchas veces con suerte cuenta con una pantalla y no tiene siquiera la opción de tomar alguna decisión por parte suya, siendo meramente tomadores de órdenes o sugeridores de alternativas de inversión.

No obstante esto, muchas corredoras de bolsa sí tienen un equipo especializado que trabaja atrás de varias pantallas, administra o realiza trading. No todas lo tienen, porque esto genera importantes conflictos de intereses debido a que muchas veces se cruza en sentido opuesto a lo que están haciendo los clientes, generando en ocasiones importantes escándalos. Las corredoras que lo tienen, en general, lo hacen con Renta Fija, Monedas y Acciones, habiendo personas 100% dedicadas a generar utilidad para la corredora, cosa que a veces se logra y otras no.

Como se comentó antes, estos equipos administran el capital de la institución, dados los supuestos retornos que se puede generar al tener toda la información y herramientas a la mano. Para ésto, se les asignan libros con montos máximos a invertir por clases de activos y activos particulares, además de generar un sinfín de monitoreos que buscan limitar posibles pérdidas.

Si bien esto no está al servicio de los clientes por los conflictos de interés que se generan, tampoco se pierde mucho al no estarlo, ya que el éxito que tienen los equipos es bastante aleatorio y poco predecible. Muchas veces, las corredoras de bolsa fluctúan entre tener o no tener manejo activo de sus carteras propias, debido principalmente a que hay años buenos y años malos.

En general, la industria ha tendido a inclinarse hacia corredoras de bolsa que generen sus ganancias por su negocio principal, que es el corretaje de valores y la generación de comisiones por este servicio, ya que estos ingresos son menos riesgosos y más predecibles.

En definitiva, las corredoras de bolsa no son tan glamorosas como se ve en las películas, sino que más bien son simples ejecutadores de órdenes que buscan generar la mayor cantidad de transacciones posibles, de modo de lograr los ingresos que le son exigidos anualmente.

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