El banco central turco elevó el miércoles las tasas de interés en 300 puntos básicos, en una decisión de emergencia que busca poner un piso a la lira en medio de su desplome y recuperar la confianza de los inversionistas, afectada por las intervenciones del presidente, Tayyip Erdogan.

La entidad, que tenía previsto celebrar su próxima reunión de política monetaria el 7 de junio, anunció un incremento de su tasa de interés referencial de 13.5 a 16.5%, generando un fuerte repunte de la lira que previamente se había hundido 5 por ciento.

Los inversionistas habían estado apostando con anterioridad a que la fuerte liquidación de la divisa turca —que ha perdido más de 20% en lo que va de año, encadenando una serie de récords mínimos— obligaría al banco a actuar.

La lira revirtió su curso tras la decisión y avanzó cerca de 1%, a 4.6200 frente al dólar. Antes había tocado un mínimo récord de 4.9290.

“Es el momento de restaurar la credibilidad de la política monetaria y recuperar la confianza del inversionista”, dijo el vice primer ministro Mehmet Simsek en Twitter poco antes del anuncio del banco central.

Desconfianza

Los inversionistas han liquidado la lira por preocupaciones sobre la política monetaria, sobre todo después de que Erdogan, un autodenominado “enemigo de las tasas de interés”, dijo la semana pasada que espera ejercer un mayor control en el aspecto monetario tras las elecciones del 24 de junio.

Estas declaraciones profundizaron las dudas sobre la capacidad del Comité de Política Monetaria del banco central de reducir la inflación, actualmente de doble dígito.

“Los elevados niveles actuales de inflación y las expectativas inflacionarias siguen generando riesgos al comportamiento de los precios. Por tanto, el Comité decidió implementar un fuerte ajuste monetario para apoyar la estabilidad de los precios”, dijo la entidad en su comunicado.