Queridos amigos: sin duda la semana pasada fue extremadamente complicada para los mercados, donde más de un dato apunta a que la situación de Europa sigue en caída libre, ahora liderada por España, mientras que China, el motor de la economía global, pierde el paso al mostrar un crecimiento de su PIB para el primer trimestre de 8.1 versus 8.3% que esperaba el mercado y 8.9% del mismo periodo hace un año.

El resultado: que las pizarras de los mercados cerraran con balances semanales en rojo.

El Dow Jones tuvo su peor caída semanal en lo que va del año al retroceder 1.61%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq perdieron 1.99 y 2.25%, respectivamente. Por otra parte, los futuros del IPC en el MexDer a junio retrocedieron 1.06 por ciento.

A lo anterior se sumaron las pérdidas del peso que iniciaron con el dato de desempleo de marzo en Estados Unidos, que a pesar de haberse reducido 8.2%, el mercado lo vio negativo y así los futuros al plazo más cercano (abril), el peso perdió frente al dólar 2.72% a lo largo de la semana para ubicarlo en 13.158 pesos/dólar.

Por su parte, los commodities no fueron la excepción ante señales que cada vez muestran con mayor claridad una desaceleración global: el petróleo en Nueva York a abril perdió 0.43%, para ubicarlo en 102.87 dólares/barril, mientras que el maíz y el trigo que cotizan en Chicago a plazo de julio cayeron 4.83 y 9.9%, respectivamente.

La única pizarra que se pintó de negro fue la del oro, al ganar 1.36% semanal, que es el refugio tradicional de los inversionistas que ya no saben en dónde invertir con tanta volatilidad que prevalece en los mercados.

Pero veamos lo que sucedió.

La situación en España se ve cada vez más complicada y parecida a lo que sucedió en Grecia. Hoy por hoy, el país ibérico tiene una tasa de desempleo de 23% y el desempleo entre los jóvenes ya alcanza niveles superiores a 50%, mientras que el porcentaje de deuda con relación a su PIB es de 90% y no de 60% como se había dicho antes.

Como si todo lo anterior no fuera poco, la tasa de fondeo para su deuda soberana que había sido contenida por las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo la semana pasada, tocó niveles de 5.99% a plazo de 10 años, niveles en los que el mercado considera que España no puede hacer frente a sus compromisos y, por lo pronto, habrá que estar pendientes esta semana de la subasta que hará el gobierno español de bonos a 10 años.

Como se puede apreciar, no hay salida fácil y el consenso del mercado piensa en los peligros que implica que se tenga de nueva cuenta una tragedia helena en terreno español, porque España es más grande que Grecia como para dejarla fracasar, pero también, más grande como para poderla rescatar. El propio Mariano Rajoy decía en un discurso la semana pasada que España no es Grecia y que lo que es bueno para España es bueno para la Unión Europea, ya con cierto tono de desesperación y esperando que el apoyo de la misma continúe.

Por el lado de Asia, sin duda es mala noticia que la economía china se esté desacelerando. Algunos analistas opinan que la crisis europea ha afectado las exportaciones de ese país y, por ende, su tasa de crecimiento, lo cual sería grave porque la crisis europea no es un problema que tenga solución en el corto plazo.

Como podrán ver, todos estamos interconectados y la crisis que estamos viviendo es global y de largo plazo, por lo que la volatilidad va a seguir campeando en los mercados, particularmente en año electoral, aquí y al norte. ¿Tú ya tomaste coberturas?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados.

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