El miércoles por la mañana los futuros de Brent y WTI alcanzaron precios máximos intradía de 73.08 y 67.45 dólares por barril, respectivamente.

Los mercados reaccionaron así ante las belicosas líneas escritas por Trump. “(Rusia) no debería ser socio de un animal que asesina con gas, que asesina gente y lo disfruta”.

La postura del presidente de Estados Unidos con Rusia ha sido la más frontal desde el comienzo de su administración. “Nuestra relación con Rusia es peor ahora de lo que ha sido nunca, y eso incluye la Guerra Fría”, escribió Trump en Twitter.

Por su parte, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, atizó la situación al señalar que podrían imponerse nuevas sanciones a Irán.

“Pienso que las sanciones primarias y secundarias tendrían un impacto importante en la economía iraní, y es algo que él (Trump) está considerando y ponderando mientras toma su decisión”, señaló Mnuchin.

La reacción se extendió a los mercados bursátiles e incluso fomentó la volatilidad en el mercado de divisas iraní.

En caso de que, por efecto de la diplomacia, las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y los países de Oriente Medio se distiendan ligeramente, el mercado podría volver a la normalidad.

Sin embargo, esta normalidad esconde una serie de conflictos que mantienen latente la incertidumbre en el sector energético: el precio objetivo de la OPEP, el equilibrio fiscal y externo de los países petroleros, el avance del shale y la disputa por la demanda mundial entre los principales productores.