Las reformas estructurales aprobadas durante el año pasado, sobre todo la energética, serán el detonante para que se lleven a cabo, en los próximos años, una mayor cantidad de fusiones y adquisiciones por parte de empresas mexicanas y extranjeras en el país, aseguraron analistas consultados.

Ignacio Cedillo, analista de la firma Bursamétrica, dijo que el optimismo generado por las reformas estructurales podría motivar nuevos movimientos de empresas, sobre todo en los sectores energético y de infraestructura.

Agregó que los signos de recuperación en Estados Unidos, el principal socio comercial de México, hacen pensar que el desempeño económico será mejor en el 2014, lo que despertará el interés de los inversionistas locales y extranjeros por ocupar sus capitales en las empresas nacionales.

Además, se prevé que el consumo privado retomará dinamismo a lo largo del año, como resultado de un mayor crecimiento de la economía, estimado en 3 por ciento.

No importó la situación económica

Pese al lento crecimiento económico que se vio el año pasado, la estabilidad de las variables macroeconómicas y el mejor desempeño del país frente a otros mercados emergentes motivaron las fusiones y adquisiciones durante el 2013.

De ahí que las empresas nacionales y extranjeras que adquirieron activos mexicanos buscan consolidarse en el mercado y resistir la competencia.

Un ejemplo es Coca-Cola FEMSA, que compró a Yoli, una operación que refuerza el posicionamiento de la refresquera entre los consumidores, comentó José María Flores, analista de Banco Ve por Más.

Pero antes de eso, la propia FEMSA compró una embotelladora en Filipinas, lo que demostró que la refresquera también amplía sus operaciones en el exterior.

Según un estudio de la empresa consultora KPMG, en nuestro país predominan las operaciones por montos de 250 millones de dólares, aunque existen otras que implican más de 1,000 millones de dólares. Un ejemplo es la venta de la Compañía Cervecera de Coahuila a Constellation Brands, de Estados Unidos, por 2,900 millones de dólares. De hecho, ésta fue la operación más grande de este tipo.

Entre los interesados en adquirir alguna empresa o alguna participación accionaria se encuentran tanto compañías ya existentes como fondos de capital privado, los cuales se inclinan por segmentos como infraestructura, salud, servicios financieros, educación, energías renovables, bienes raíces, minería, telecomunicaciones, industrias químicas, además de entretenimiento, agronegocios y construcción, entre otros.

Previsiblemente, el dinamismo de las fusiones y adquisiciones en nuestro país todavía tiene un horizonte de cuatro a cinco años, agrega el análisis de KPMG.

Las 10 mayores transacciones anunciadas

Haz clic en la imagen para ampliarla

[email protected]