Queridos amigos: el viernes pasado, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, (USDA, por su sigla en inglés) emitió el reporte sobre oferta y demanda mensual a agosto, en él se vio reflejado el grave impacto de la peor sequía en las últimas cinco décadas en la Unión Americana, donde los precios del maíz a plazo de marzo del 2013 que cotizan en Chicago han subido desde el 15 de junio pasado un espectacular 56.6%, mientras que el trigo al mismo plazo lo ha hecho en 35.73% y la soya en 19.76 por ciento.

Pero vamos a los números del maíz.

A nivel mundial, la expectativa de producción para el ciclo 2012-2013 presentó una disminución de 56.2 millones de toneladas, haciendo que la oferta total quedara en 984.98 millones de toneladas; mientras que por el lado del consumo se redujo en 38.87 millones de toneladas, para terminar con inventarios finales de 123.33 millones de toneladas, es decir, 10.76 millones de toneladas menos.

Lo anterior se explica en gran medida por la sequía de Estados Unidos, ya que debido a ésta el USDA recortó los rendimientos en maíz de 9.16 toneladas/hectárea del reporte de julio a 7.75 toneladas/hectárea el viernes pasado.

Lo anterior, automáticamente, implicó una disminución de la expectativa de producción de 55.65 millones de toneladas. Para que se den una idea de la gravedad del asunto, significa un recorte equivalente a lo que nuestro país produce en poco más de dos años.

Con esta historia para la producción de maíz, lo lógico a suponer era que al momento de la apertura en la Bolsa de Chicago los precios del maíz se irían a las nubes, sin embargo, no fue así. El maíz simplemente cayó en promedio poco más de 4.5 dólares por tonelada. Lo anterior dejó a más de uno con la ceja levantada en el mercado en señal de duda; sin embargo, se explica, desde nuestro punto de vista, por los números que proporcionó el USDA por el lado del consumo.

Así es, el USDA le recortó al consumo total 37.97 millones de toneladas, de las cuales 18.42 millones corresponden al forrajero o consumo animal, 10.16 al etanol y una disminución en las exportaciones de 7.62 millones de toneladas, quedando una expectativa de inventarios finales de 16.5 millones de toneladas.

Las bajas tan importantes en el consumo se explican en gran medida por dos factores: primero, los elevados precios del maíz, y segundo, a la grave crisis europea que ha generado por un lado, que muchos países consumidores estén ya en recesión, mientras que, por el otro, los inversionistas han visto al dólar como un refugio seguro ante la volatilidad, lo que ha implicado una fuerte apreciación de esta moneda frente a las principales divisas, lo que hace aún más caro al maíz estadounidense.

Finalmente, a pesar de los grandes recortes en la expectativa de rendimientos, la superficie que este ciclo sembraron los agricultores y que se espera cosechen es mayor en casi 1.5 millones de hectáreas que el ciclo anterior.

Con todo esto, podemos decir que la moneda sigue en el aire y la pregunta es ¿qué factor pesará más en los meses por venir en la acción de precios: la sequía o la recesión?

Nadie sabe, lo que es seguro es que la volatilidad seguirá al tope y hoy los productores de nuestro país tienen que asegurar estos buenos precios a través de las coberturas, ya que la historia en México es diferente, acá el clima ha sido bastante bueno para la producción del ciclo P-V y se espera una buena cosecha. ¿Tú ya te cubriste?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: aga@gamaa.com.mx