Pensar en un entorno basado en el vasto consumo durante una época en la que, pese a ser deseado dicho comportamiento, el ingreso disponible no lo permite, resulta complicado. Aun así, en una economía fundamentada en las compras, marca un fuerte choque para los creyentes de la decadencia capitalista.

En una macroeconomía parcial por demás estudiada, replicada y que se puede emplear como una fuerte alternativa de incentivo al consumo, los precios y las promociones se manifiestan como elementos predominantes de un mercado muy particular dentro del capitalismo, una muestra clara de la negativa del modelo por dejar de permanecer como eje económico predominante en el mundo.

Sin un afán de sobrevalorar la presencia de este tipo de mercados al que no todos los agentes tienen acceso ni dejando de lado la influencia que tiene en el modelo la época decembrina, los denominados outlets han marcado un precedente muy importante como mecanismo detonante del consumo.

Precios y marcas asociados a una promoción generalizada atraen a un sinnúmero de compradores de diferentes estratos socioeconómicos, si bien poco representativos de la realidad imperante, hacen de la propuesta un posible termómetro de la mejoría en la economía de las familias. Es más, se convierte en una posibilidad al replicar en distintas escalas y condiciones.

Aclarando: el modelo no es del todo nuevo, la esencia está en el concepto de mercado geográfico muy arraigado en la economía mexicana: el tianguis. En diferencia, las marcas juegan un papel preponderante.

Es un hecho que pese a haber muchos satisfactores intangibles para los agentes, el consumo sigue jugando un papel preponderante en la psicología de éstos. Después de más de tres años de arduos esfuerzos por sostener los hogares, las compras son reconfortantes para la mayoría.

El reto ahora se torna mucho más profundo, si esta estrategia comercial funciona de tan buena forma para quien el concepto de marca es importante, ¿cómo ampliarlo y hacerlo accesible a toda la sociedad y en la mayor cantidad de productos posibles, sobre todo en aquellos que tienden a satisfacer las necesidades básicas de las personas: alimento, vivienda, trabajo y vestido?

En enero, con una cuesta en apariencia menos empinada y prolongada, resultado del nivel de satisfacción propiciado por el impacto del consumo, se podrán apreciar los rasgos de recuperación de la economía de las familias en el corto plazo y en lo individual mucho más importante que el ya trillado crecimiento de 6 por ciento.?

*El maestro Ricardo Gutiérrez es profesor del Tecnológico de Monterrey Campus Toluca. [email protected]